INTRODUCCIÓN:
Las ocupaciones en la Comunidad Autónoma de Madrid no son un fenómeno reciente, sino que su existencia se remonta mucho tiempo atrás. Montones de viviendas y de tierras han permanecido ocupadas antes de que se diese dentro de un movimiento organizado y colectivo.
PRECEDENTES INMEDIATOS:
A partir, sobre todo, de los años setenta aparecen las
primeras ocupaciones organizadas de forma colectiva, que adquieren significado
de verdaderos movimientos. Estas primeras estaban vinculadas principalmente
a movimientos vecinales y grupos sindicales.
Entre estas primeras ocupaciones podríamos citar la del
Ateneo Libertario de Tetuán en Diciembre de 1978 que ocupó
un colegio abandonado en la calle Marqués de Viana nº 99. Posterior-mente
fue desalojado por la Policía. Pese a este intento pionero, y abortado
por el Estado (por sus fuerzas de seguridad), la práctica -aunque
todavía incipiente en 1979- fue aumentando, promovidas por Asociaciones
de Vecinos y otros grupos sociales. Así encontramos las escuelas
populares de personas adultas de Prosperidad y Barrio del Pilar, el Ateneo
Libertario de Migrán (San Blas), locales en Villaverde ocupados
por CNT-AIT -como recuperación sindical, La Kasa en Vallecas, ocupación
de locales en la facultad de sociología por el colectivo KOZ, viviendas
de la Obra Sindical del Hogar en barrios periféricos de la capital
(La Elipa, San Blas, Vallecas...) promovidas por asociaciones de vecinos...
En 1980 cincuenta y cinco familias ocuparon un bloque de viviendas
en la calle General Fanjul durante un mes. Como iniciativa de la Coordinadora
de Chabolistas de Carabanchel.
Este tipo de ocupaciones se siguen dando en la actualidad, tanto
individuales como colectivas, pero sin embargo no será de estas
de las que trataremos en este trabajo, sino de las que se realizaron a
partir de noviembre de 1985 por grupos de jóvenes que tratan de
plantear alternativas sociopolíticas a sus problemas.
AMPARO 83: Okupas en Madrid.
En Octubre de 1985 un grupo de jóvenes decide okupar un
local donde realizar actividades socioculturales varias. Tras la búsqueda
de un local que reuniese las condiciones (abandono durante largo tiempo,
amplio...) en noviembre de ese año se decide okupar el inmueble
situado en el número 83 de la calle del Amparo, en el barrio de
Lavapiés, perteneciente a una filial de Hidroeléctrica Española
S.A.: UIPIC S.A. (Unión Iberoamericana de Promociones Industriales
y Comerciales) y que había permaneci-do vacío durante varios
años. Según los y las okupantes en el registro de la propiedad
no figuraba inscrito a nombre de nadie y llevaba dos años sin pagar
los recibos de la Contribución Urbana Municipal, que sí estaban
adscritos a la empresa anterior-mente nombrada.
El día 1 de noviembre se okupa el edificio por el reciente-mente
formado KOKA, Kolectivo de Okupantes de la Kasa de Amparo. Ese mismo día
se produce la denuncia de un vecino -que según el diario EL PAÍS
(3-11-85:21) no se ha confirmado-, hecho que parece ser que produjo la
inminente presencia policial que se limitó a recoger información
sobre los y las okupantes, al no poder desalojar el inmueble por no tener
la orden judicial necesaria para el efecto. Una vez enterada la policía,
según los y las okupas los últimos que debían enterarse,
se decidió dar la mayor publicidad posible al hecho mediante el
despliegue de pancartas y avisando a la prensa y otros colectivos de Madrid.
Además de esto, la actividad más importante que se llevó
a cabo el primer día de okupación fue la limpieza y el acondicionamiento
del inmueble.
Desde un primer momento en esta okupación participó
un gran número de jóvenes a nivel individual y colectivo.
Jóvenes de distinta extracción social y distinto nivel educativo,
pero con un proyecto más o menos común: mantener un local
donde poder desarrollar sus propias actividades socioculturales al margen
de las instituciones. Paralelamente se iba recibiendo el apoyo individual
de los vecinos y las vecinas de la zona y de otros lugares, así
como de colectivos como la Federación Regional de Asociaciones de
Vecinos, comunicado a los medios de información el día 2
(EL PAÍS 3-XI-85:21). Ese mismo día hubo un intento de desalojo,
como el anterior sin orden judicial, con el mismo resultado.
El día 7 ya se habían producido dos denuncias que
fueron desestimadas: la de un vecino y la de una inmobiliaria anónima
que pedía el desalojo, pero los propietarios del inmueble no habían
denunciado, todavía.
Tras las obras de acondicionamiento, en las que los vecinos y
las vecinas de la zona colaboraron activamente, bien limpiando y desescombrando,
bien mediante apoyo económico y material, el día 9 comienzan
las actividades culturales públicas en la okupación. Anteriormente
se habían dado asambleas diarias de tipo informativo y planificador
de lo que iban a ser las actividades en la okupación. Se comenzó
con una exposición fotográfica esa misma mañana, y
por la tarde-noche tuvo lugar la actuación del grupo de teatro "Gruñidos
Salvajes", que realizó dos funciones debido a la gran asistencia
de público. Entre una y otra actuación hubieron de cerrar
las puertas ante la aparición de una patrulla de policía.
El día 10 el KOKA participó en una manifestación
Anti-OTAN donde recogieron cinco mil firmas de apoyo al proyecto de la
Kasa de Amparo. Por la noche, durante la asamblea, un grupo de gente que
"parasitaba" (aparecían por la okupación pero no participaban
en el proyecto sociocultural) fue invitado a salir, puesto que entorpecía
el desarrollo de esta. Este grupo se dedicó durante un tiempo a
montar jaleo en la puerta, hecho que aprovechó cierto sector de
la prensa para desacreditar a toda la okupación en su conjunto (ABC
12-XI-85:35).
El día 11, a las 8:30 de la mañana se produjo el
desalojo de Amparo 83, a cargo de "los GEOs" (Grupo Especial de Operacio-nes),
durante el que se detuvo a trece personas que dormían allí
esa noche y a la perra Punka, que fue recogida de los calabozos días
más tarde por un miembro del "kolectivo". Según testigos
"la Policía tardó al menos media hora en salir (...) los
jóvenes parecían asustados (...) cuando los ocupantes salieron
de la casa, la Policía les ordenó meterse en el coche furgón"
(ABC 12-XI-85:35). Según los y las okupas no se mostró ninguna
orden de desalojo (EL PAÍS 12-XI-85: 26).
Esa misma tarde se efectuó un rueda de prensa en la sede
de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos, donde se anunció
una denuncia a la Policía por su actuación durante el desalojo:
detención ilegal, malos tratos, vejaciones y daños en el
inmueble. También se acusó al delegado del gobierno
en la Comunidad de Madrid de no haber cumplido las promesas que había
hecho a los y las okupas de intervenir, ayudándoles a negociar la
permanencia en el inmueble.
Por la tarde-noche hubo una manifestación espontánea
en respuesta al desalojo que reunió entre doscientas y trescientas
personas. Este acto terminó con una carga policial en la que se
produjeron nuevas detenciones y lesiones de distinta gravedad a los y las
participantes.
Al día siguiente (12) se celebró un nueva manifestación
en la que participó menos gente, la actuación de la Policía
fue similar a la del día anterior. Siete personas fueron atendidas
en la Casa de Socorro de Ribera de Curtidores Nº2. (La despropor-cionada
actuación policial quedó bien reflejada en las fotogra-fías
publicadas por DIARIO 16. 14-XI-85: 33).
El día 15 se realizó otra manifestación,
legalizada, que terminó con la okupación "simbólica"
de la Kasa de Amparo 83. Los guardias de seguridad huyeron, y aunque los
convocantes del acto pidieron su disolución, varios y varias manifestantes
permanecie-ron hasta la llegada de "los antidisturbios" (U.I.P. Unidad
de Intervención Policial).
Tras unos meses, el día 11 de marzo de 1986, el fiscal
dirigió un escrito de acusación contra dieciocho personas,
tres de ellas menores de edad, que tomaron parte en la okupación
de Amparo 83 -cuatro fueron acusadas como iniciadoras y el resto por secundar
y apoyar la acción, catorce fueron detenidas durante el desalojo
mientras que las otras cuatro personas fueron acusadas a partir de un atestado
levantado por la Policía al poco tiempo de la okupación,
cuando tomaron los datos de quienes se encontra-ban en el inmueble. El
grupo fue acusado de un delito de coacciones, al impedir a la entidad propietaria
del immueble (UIPIC S.A.) el ejercicio de su derecho de propiedad. De este
modo pidió penas de cincuenta mil pesetas y dos meses de arresto
mayor para las personas acusadas mayores de edad y multas de cuarenta y
veinte mil pesetas para las menores.
A partir del encausamiento comenzaron las acciones, sobre todo
destinadas a financiar el juicio y hacer frente a las penas, en caso de
que tuviesen lugar las penas que pedía el fiscal.
El director de UIPIC afirmó -Según el diario
EL PAIS (12-VI-86)- que la empresa -dedicada a la "promoción de
negocios e inversiones"- no tiene nada que ver con la acusación.
Sí hubo una denuncia por la ocupación ilegal, aunque no existe
tal cargo en el escrito de acusación-, pero no hubo después
del desalojo ninguna querella o reclamación.
El día 1 de diciembre de 1986 fue comunicada la fecha
del juicio. Tendría lugar el día 3 de marzo de 1987. Anteriormente
se habían realizado actividades, como ya se ha dicho, en apoyo a
los encausados y encausadas: Fiestas, manifestaciones... En Junio de 1986,
por ejemplo, hubo una "devolución simbólica" de los escombros
que se sacaron del inmueble okupado en 1985. La policía dispersó
a los y las manifestantes con material antidis-turbios. Según gente
vinculada al movimiento de okupación aquella vez se contestó
a la violencia policial. Pero es en febrero de 1987 cuando las acciones
de apoyo se intensificaron: Se hacen fiestas de apoyo. El día 27
tuvo lugar una manifestación pidiendo la absolución de los
y las okupantes de la kasa de Amparo y reivindicando la okupación.
Acudieron alrededor de quinientas personas y transcurrió de forma
pacífica. Al final actuó la Policía tal y como lo
había hecho otras veces, de forma despro-porcionada y violenta.
El día 3 de marzo de 1987 se celebró el juicio
a los detenidos y las detenidas tras el desalojo de Amparo 83. Ante la
jueza comparecieron las personas acusadas más una veintena de testigos
entre los que se encontraban vecinos y vecinas que participaron en algún
momento de la okupación, así como otra gente -no del vecindario-
que participó en las actividades. No compareció el director
de la entidad propietaria del inmueble. El fiscal rebajó la pena
solicitada a una multa general de cinco mil pesetas.
Mientras en el juzgado de instrucción nº 22 se desarrollaba
un juicio donde nadie negó la okupación, sino que se reivindicó
denunciando a la vez la especulación, la falta de locales y la desidia
de las autoridades respecto a los problemas de los y las jóvenes,
en la puerta de los juzgados otro grupo de jóvenes se concentraba
mostrando su apoyo a las dieciocho personas encausa-das y a la okupación
en general. A las 14:30 horas el juicio quedó visto para sentencia.
A los tres días, el día 6, la jueza dictó
sentencia absolviendo a todas las personas acusadas al no existir tal delito
de coacciones. Tras la absolución, algunas de las personas implicadas
fueron visitadas en sus domicilios por policías "de paisano", buscando
información.
Tras el desalojo de esta primera okupación, se produjo
una parada en la acción concreta de okupar, pero no en el movimiento
por las okupaciones. Se realizaron reuniones para preparar el futuro juicio,
donde ya no sólo participaron las personas relacionadas con la okupación
de la Kasa de Amparo 83, sino que se fueron integrando otras personas
que hasta entonces habían permanecido ajenas a ella. A partir de
este grupo se forma, tras el juicio, la Asamblea de Okupas de Madrid, que
estuvo represen-tando el movimiento en la Comunidad de Madrid hasta 1988.
LEGANÉS:
Tras el desalojo de Amparo 83 se produjo una nueva okupa-ción,
que aunque tuvo un matiz diferente (no pretendían montar un centro
cultural, pretendían utilizar el espacio sólo como vivienda),
parece que fue un producto inmediato de la anterior experiencia. Esta vez
se produjo en Leganés, en el nº 6 de la calle del Alhelí.
Tres jóvenes parados, que habían participado en la experiencia
de Amparo, ocuparon un piso, que llevaba diez años vacío,
el día 24 de noviembre de 1985. Su acción duró poco,
el día 27 del mismo mes fueron desalojados por funcionarios del
juzgado y la Policía a las 17 horas. Vecinos y vecinas de la zona,
sobre todo gente joven, junto con gente de KOKA, que entre todos y todas
habían formado un comité de apoyo, se concentraron ante la
vivienda para obstaculizar el desalojo. Dentro de la vivienda se resistió.
Según EL PAIS (28-XI-85:25) había veinte ocupantes dentro
del edificio.
El día 1 de diciembre del mismo año tuvo lugar
una manifes-tación bajo el lema "Jóvenes sin curro y sin
vivienda, la solución okupación", a la que acudieron setecientas
personas aproximadamente. Más adelante, en Leganés, se formará
un colectivo afín al movimiento de okupación, en el que participan
los okupas de la calle del Alhelí, el colectivo Afrika. También
participaron en las actividades de apoyo a los y las okupantes de Amparo.
RONDA DE ATOCHA:
El día 3 de abril de 1987, con los ánimos altos,
tras la sentencia absolutoria a los y las okupas de Amparo, la Asamblea
de Okupas de Madrid decidió pasar a la acción okupando el
edificio situado en el número 35 de la Ronda de Atocha, formando
el colectivo AORA (Asamblea de Okupas de Ronda de Atocha).
El edificio, que llevaba diez años abandonado, pertenecía
al Instituto Nacional de Artes Escénicas y de la Música,
INAEM, del Ministerio de Cultura desde el 31 de julio de 1986, en
que fue adquirido por sesenta y nueve millones de pesetas a su antiguo
propietario Federico Bonet S.A. El solar tiene cuatro mil seiscientos metros
cuadrados y siete mil sesenta y ocho metros cuadrados de superficie construida.
En este inmueble, las únicas actividades que se llevaron a cabo,
desde su adquisición por el INAEM, fueron una fiesta de Nochevieja,
una obra de teatro y fue utilizado esporádicamente para la filmación
de algunas escenas cinematográficas.
El estado físico del local a la entrada del grupo de okupas
era lamentable. Era un local grande con varios edificios de viviendas,
cuatro naves y un patio, todo lleno de escombros y destrozado por varios
lados: tejados, paredes... Uno de los okupas calificó, de forma
sarcástica, el acto de entrar a este sitio tan deplorable como un
"acto heroico". Incluso se pensó en dar marcha atrás.
Los trabajos de rehabilitación del edificio fueron duros,
hubo que sacar muchos escombros y agua. Lo primero que se hizo fue acondicionar
una sala grande como vivienda y sala de exposiciones, luego se trabajó
en otras zonas destinadas a talleres. El trabajo, pese a ser duro, dio
sus frutos el segundo día cuando se inauguró una exposición
de fotografía sobre las movilizaciones estudiantiles y otra con
el material encontrado en el edificio. En las tareas de acondicionamiento
colaboraron vecinos y vecinas del barrio, que también apoyaron económicamente
(con dinero, alimentos y enseres).
Por las noches se celebraban asambleas donde se decidía
entre otras cosas qué personas pernoctaban en el edificio, se debatía
sobre las experiencias que habían tenido durante el día,
se proponían cosas y se organizaban y evaluaban las comisiones o
grupos de trabajo.
El proyecto elaborado por el colectivo AORA reflejado explícitamente
en sus panfletos tenía dos objetivos sociales principales: crear
una Universidad Popular, donde dar salida a sus inquietudes culturales
fuera del ámbito de lo que denominaron "cultura oficial"( entendida
como el concepto de cultura potenciado y promocionado por las instituciones
políticas oficiales), y encontrar una solución al problema
de la vivienda.
En la madrugada del día 7 de abril, sobre las 4:00 horas,
la Policía entró en el edificio y echó a la calle
a las dieciocho personas que allí se encontraban, sin dejarles sacar
sus pertenencias. La orden fue dada por la Delegada del Gobierno, Ana Tutor.
Una vez desalojados y desalojadas, se les trasladó a la comisaría
de Arganzuela, donde se les tomó filiación y se les dejó
marchar.
La prensa no apareció por el desalojo, pese a que se habían
interesado por la okupación, por la noticia de la okupación
y no por la gente que allí estaba. Tampoco hubo contestación
en la calle (eran las cuatro de la madrugada).
Tras el desalojo, el mismo día 7 se convocó una
manifesta-ción hasta el edificio de Ronda de Atocha, y luego hacia
el Centro Cultural Reina Sofía, pero acudió poca gente.
MÓSTOLES:
Según parece, en el año 1987, existen en esta localidad
madrileña 12.155 viviendas vacías (según datos de
la Comunidad Autónoma de Madrid).
Algunos y algunas jóvenes de la localidad okuparon varios
pisos "vacíos, abandonados, sucios, con muebles de cocina desaparecidos
y otros deterioros (en instalación eléctrica y fontanería)".
Su propietario, el torero Jaime Ostos, debía una suma considerable
de dinero a la comunidad de vecinos. Su paradero era desconocido hasta
el momento de la okupación. Estos y estas jóvenes arreglaron
y limpiaron su nueva vivienda, llevando muebles, etc... a esta. Decidieron
pagar la comunidad para disfrutar de agua caliente, calefacción,
etc...
Pero el torero apareció repentinamente acudiendo a la policía
para que desalojara a los ocupantes de "su" vivienda. Por
cierto, estos y estas jóvenes habían realizado numerosos
arreglos en esta casa, con lo cual le debió venir de maravilla.
Otra okupación en la misma localidad de Móstoles
es la de la calle de Veracruz nº44, donde la estancia de los y las
jóvenes se alargó durante mucho tiempo, desde marzo de 1987,
aunque no sin problemas.
Aquí los y las jóvenes, después de arreglar,
limpiar y acondicionar los pisos, entraron a formar parte del barrio pagando
la comunidad etc...
Pero desde los días 6 y 7 de junio, estas personas se
vieron acosadas por cuatro hombres armados con pistolas que amenazaron
a los y las ocupantes con ejecutarlos. El día 8 de junio volvieron
estos matones pistola en mano sobre la sien de dos de los okupantes
y apaleando al resto, les dieron un plazo de tres horas para desalojar.
Estos individuos, conducían un Mercedes con matrícula: CE-
5839-B, según los y las okupas. Por supuesto, se puso una denuncia
pero no pasó nada, la Policía hizo oídos sordos y
los matones volvieron a aparecer a los pocos días. Ante esto,
los y las jóvenes okupantes convocaron concentraciones diarias ante
el portal de Veracruz, 44 a las 22 horas. Los y las jóvenes de esta
okupación formaron la Asamblea de Okupantes de Móstoles,
junto con otros grupos interesados en el tema.
El 23 de Abril de 1988, sesenta jóvenes de la localidad
madrileña de Móstoles, ocupan el nº 46 de la calle de
Veracruz.
ARGUMOSA:
El viernes 1 de mayo de 1987, a las 8:00 horas, un grupo de jóvenes
de la recién creada Asamblea de Okupas de Madrid entró en
un local vacío durante siete años aproximadamente en el nº41
de la calle de Argumosa, propiedad del Ministerio de Hacienda.
A las diez de la mañana ya había llegado la Policía,
a la que dieron unos panfletos informativos sobre la okupación.
Los agentes se fueron a consultar a sus superiores.
El local estaba en buenas condiciones y los trabajos de limpieza
avanzaban rápidamente, por lo cual no tardaron en comenzar las actividades
culturales. Estos y estas jóvenes tenían varios proyectos
en mente, por ejemplo: talleres cooperativos de carpintería, reciclaje,
etc...; escuela popular de alfabetización de adultos, gabinete de
información y ayuda al toxicómano, exposiciones de fotografía,
pintura, etc...; teatro, cine, conciertos, locales de ensayo y reunión...
Se llevó a cabo una exposición fotográfica
el mismo día de la okupación. Al día siguiente, hubo
una representación teatral y el domingo un pase de videos sobre
el movimiento estudiantil y sobre okupaciones en Holanda y Madrid. A estos
actos acudieron numerosos jóvenes del barrio.
El martes día 5 (sobre las tres o cuatro de la madrugada),
llegó la policía con la intención de desalojar el
edificio. La petición de desalojo venía de la delegada de
Gobierno, Ana Tutor. Había dentro cuarenta y ocho personas y un
perro. Los y las jóvenes sufrieron numerosos golpes de porra por
la policía. Tras el desalojo, los y las jóvenes fueron conducidos
a comisaría. La mayoría eran estudiantes y jóvenes
en paro.
Algunos vecinos y algunas vecinas de Lavapiés acudieron al desalojo
en apoyo de los y las jóvenes okupantes.
El mismo martes por la tarde se okupa un centro cultural del
ayuntamiento, sobre las 19-20 horas, donde sólo se encontraba el
conserje (los y las jóvenes resaltaron este hecho, ya que en un
centro cultural a esas horas de la tarde se debería albergar a jóvenes
realizando diferentes actividades).Según parece los y las jóvenes
intentaron negociar con el responsable de locales del Ministerio de Hacienda
teniendo como interlocutor al Consejo de la Juventud. Después de
salir del centro cultural fueron en manifestación a Argumosa 43,
desde allí a Amparo 83 y por último a Ronda de Atocha. Aquí
intentaron entrar pero dentro había dos guardias de seguridad apuntando
con una pistola, luego llegó la Policía y los manifestantes
se retiraron a Lavapiés donde acabó la manifestación.
Tras esta manifestación se realizaron diversas actividades
propuestas por la Asamblea: Aparecieron en diversos programas de radio
estableciéndose debates muy interesantes en los que a veces participaron
miembros de la administración.
El 15 de mayo de 1987, durante el pregón de las fiestas
de San Isidro, se produce una acción de protesta en la que se arrojaron
huevos sobre el alcalde, Juan Barranco y la pregonera, Rocío Jurado.
En verano, durante las fiestas de Lavapiés decidieron exigir a Juan
Barranco locales para realizar sus actividades. El alcalde les prometió
atender sus peticiones en su despacho (según los y las jóvenes
sólo lo dijo para quedar bien ante la prensa), los citó para
el día 20 de agosto. Cuando los y las jóvenes acudieron Barranco
no estaba y su secretaria los citó para el día 22 de octubre.
Ese día cuatro representan-tes de la Asamblea de Okupas se entrevistaron
con Juan Barranco. El alcalde ofreció un local y apoyo económico
para las iniciati-vas de la Asamblea, los y las okupas, desconfiando, grabaron
en una cinta la conversación con el alcalde. Esta cinta fue entregada
a la prensa. Posteriormente se les ofreció un local en la calle
de la Ballesta que rechazaron al no satisfacerles las condiciones impuestas
por el Ayuntamiento, debido al dirigismo y control institucional que implicaban:
Legalización formal como entidad juvenil, nombramiento de representan-tes/portavoces
responsables y constituir cooperativas de trabajo con personal "cualificado".
MADERA:
El 14 de noviembre de 1987, se okupa un edificio en los números
8 y 10 de la calle de la Madera, de Madrid, abandonado desde hacía
cinco años por el propietario del antiguo diario "Informaciones".
La okupación dura apenas un día, (unas ocho
o diez horas), la policía desaloja el edificio ese mismo día
por orden judicial, el delito: "desorden público", sin que fuera
necesaria la denuncia del propietario.
La okupación de la calle de la Madera tiene un significado
clave para los y las jóvenes simpatizantes de este movimiento, ya
que sirvió para la maduración de los fallos cometidos anteriormente.
Tras el desalojo, se ocupa simbólicamente Argumosa 41
por segunda vez. Cinco horas más tarde se desaloja por orden judicial,
previa denuncia del Gobierno Civil.
ARREGUI Y ARUEJ:
El 20 de mayo de 1988, unos cien jóvenes okupan la antigua
fábrica de bombillas "Metal-Mazda", situada en la calle Arregui
y Aruej nº 13. Era un inmenso edificio con superficie de unos 1.500
metros cuadrados y tres plantas. Llevaba más de diez años
abandonado.
La okupación se produce tras una manifestación
por la Av. de la Albufera, en la que estuvo presente la Policía.
Durante la manifestación unos cien jóvenes entraron dentro
del edificio. Se produjeron incidentes (cargas de la Policía etc...)
que continua-ron hasta las tres de la mañana aproximadamente.
Al día siguiente, comenzaron la rehabilitación
del inmueble y las primeras actividades, como unas jornadas sobre okupación
(para informar a los vecinos de lo que se estaba haciendo y lo que se pretendía
con ello), y un concierto en la Plaza Vieja de Vallecas.
Durante las jornadas, se encontraban como asistentes algunos
"personajes curiosos", como el Concejal de la Junta Municipal de Retiro,
que se comprometió a informar a los y las okupas con antelación
del desalojo del inmueble.
Al día siguiente (domingo) hubo un debate sobre la sociedad
patriarcal, y por la noche actuó el grupo de teatro "Gruñidos
Salvajes".
El lunes se hicieron unas jornadas antimilitaristas y por la
noche se pasaron vídeos. El martes acudió gente de diversos
puntos del Estado para hablar sobre el tema de la represión e iniciar
así un debate. Por la noche salió una charanga a recorrer
el barrio.
Dado que la cosa funcionaba bien, se crearon grupos de trabajo,
y desde junio se realizaban actividades culturales todos los días:
vídeos, charlas, exposiciones, conciertos, etc... mientras que además
se iba arreglando el resto del edificio.
Tras un mes de okupación se convocó una manifestación
por el aniversario (cumple mes). Por la noche un festival en contra de
la heroína culminó la jornada.
En julio, los y las jóvenes okupantes del edificio se
enteraron de que los dueños del edificio, EDIFICACIONES CIMER S.A.,
tenían solicitada la licencia de obras para derribarlo, y el Ayuntamiento
se la había concedido.
A últimos de agosto ya estaban en funcionamiento nuevas
actividades: librería , taller de cuero, serigrafía, y comedor
popular. Además, los y las jóvenes de Arregui y Aruej colaboraron
con los obreros de la imprenta Minuesa para sacar a la luz el problema
de estos, que iban a ser despedidos ya que la empresa alegaba estar en
quiebra cuando lo que se cocía en el fondo era una clara maniobra
de especulación.
Pero las actividades de estos y estas jóvenes estaban
a punto de concluir desde esta okupación, denominada Kasa Popular
por sus participantes, ya que el martes 30 de agosto por la mañana,
las fuerzas policiales procedían a desalojar el edificio. Las veintidos
personas que se encontraban dentro en el momento del desalojo fueron esposadas
y puestas contra la pared. Apenas dejaron coger nada a nadie. En breve
una grúa se encargó de iniciar la demolición con todos
los muebles, herramientas de trabajo y ropa de sus habitantes dentro del
edificio. Hubo vejaciones físicas y psicológicas, también
se realizaron filmaciones ilegales. El concejal no avisó como había
prometido. Como protesta por todo esto, se convocó una manifestación.
El miércoles hubo una asamblea donde se decidió
okupar el Consejo de Juventud de la Comunidad Autónoma de Madrid.
A las siete de la tarde entraron unas sesenta personas y permanecieron
dentro hasta las 10:30 horas. Intentaron hablar con el jefe pero este no
estaba. A las diez llegó la Policía y los jóvenes
desalojaron de forma voluntaria.
El sábado se okupó de nuevo una casa del Ministerio
del Interior y fue desalojada a las pocas horas con una masiva y exagerada
presencia de las fuerzas de seguridad. Este edificio es ahora la macrocomisaría
del distrito de Arganzuela desde donde se realizaría el asalto al
contiguo edificio que albergaba el Centro Social Autogestionado Minuesa
en 1994.
MINUESA:
Durante el verano de 1988 se iniciaron los conflictos en tre patronal
y trabajadores ante la inminente declaración de quiebra de la imprenta
"Hijos de E. Minuesa S.L.".
La imprenta Hijos de E. Minuesa S.L., situada en Ronda de Toledo
nº 24, fue fundada en 1848 como Imprenta Central de los Ferrocarriles.
En su dilatada historia se convirtió en una de las empresas más
importantes en su sector, trabajando para las universidades Autónoma,
Complutense y UNED, la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, las
editoriales Alianza, Istmo, Cincel, Fondo de Cultura Económica y
Pirámide, RENFE y el Ministerio de Trabajo y Justicia.
La crisis de la imprenta comenzó a mediados de los setentas,
cuando Hijos de E. Minuesa tuvieron que hacer frente a unas deudas acumuladas
por otra imprenta, propiedad de Rafael Martínez Minuesa, director,
por aquel entonces, de la imprenta Minuesa, quien posteriormente dimitiría
dejando una deuda de unos doscientos millones de pesetas a Hijos de E.
Minuesa. A partir de este momento la imprenta comenzó a abandonarse.
Las deudas aumentaban hasta tal punto -según los trabajadores- que
Hacienda embargó un parte del solar de la finca, valorado en cerca
de cuarenta y seis millones de pesetas.
El 20 de abril de 1988 los trabajadores y las trabajadoras de
Minuesa conocieron el Plan de Ordenación Urbana de Madrid, dentro
del cual se contemplaba que el solar de la imprenta sería convertido
en un edificio de viviendas, según quedaba expuesto en los paneles
de la Gerencia de Urbanismo.
El 15 de julio la patronal notificó a los trabajadores
y las trabajadoras la existencia de un posible comprador, INTRASE S.A.,
que pagaría cuatrocientos millones de pesetas por la imprenta, siempre
que se encontrarse libre de personal así como de cargas y gravámenes.
La imprenta entró en quiebra, según los propietarios,
por falta de productividad y de encargos. En realidad, aunque los encargos
si existían, estos eran desviados a otras imprentas de la misma
empresa, para que así Minuesa entrase en quiebra.
Ante el inminente cierre de la imprenta, durante los meses de
verano los trabajadores y trabajadoras de Hijos de E. Minuesa S.L. ocuparon
los locales de la imprenta, encerrándose en ellos para reivindicar
sus puestos de trabajo; y en caso de cierre las indemnizaciones. Estas
no las quería pagar la dirección argumen-tando la quiebra.
La ocupación de las dependencias de la imprenta por parte
de los trabajadores y las trabajadoras suponía un aval para asegurarse
las indemnizaciones.
Durante los tres meses que duró el encierro las trabajadoras
y los trabajadores realizaron otras movilizaciones, como cortes de tráfico,
pegadas de carteles, concentraciones y otras... Es durante este período
cuando las trabajadoras y los trabajadores de Minuesa entraron en contacto
con la gente que durante ese mismo período okupaba la antigua fábrica
de Metal- Mazda en la calle Arregui y Aruej nº 13, en la zona del
Puente de Vallecas. Los y las okupas se solidarizaron con los y las ocupantes
de la imprenta ante la evidente acción especulativa que se estaba
llevando a cabo con el terreno en el que se encontraba la imprenta. Okupas
y trabajadores y trabajadoras llevaron a cabo algunas acciones conjuntas
como la toma de la Puerta de Toledo y algunos cortes de tráfico.
Al comienzo del Otoño la Magistratura de Trabajo dio la
razón a las reivindicaciones de los trabajadores y las trabajado-ras
de Minuesa, embargando la imprenta, el edificio y la maquinaria propiedad
de la empresa, para así hacer cobrar la indemnizaciones. Con esta
resolución de la magistratura finaliza-ron las movilizaciones de
los trabajadores y las trabajadoras, quienes abandonaron el encierro.
El día 30 de agosto, había sido desalojada la Kasa
Popular de Arregui y Aruej, tras cien días de okupación.
En este lugar residían más de una veintena de jóvenes
que tras el desalojo quedaron sin vivienda.
Poco después de terminar el encierro en Minuesa, algunos
y algunas de los y las okupas desalojados en agosto entraron en algunas
de las viviendas de Minuesa, que se encontraban sobre los locales de la
imprenta. En algunos de estos pisos aún quedaban inquilinos de renta
antigua, siendo esta la primera okupación en el municipio de Madrid
en la que inquilinos legales compartían edificio junto a okupas.
Okupas e inquilinos hicieron causa común, ya que estos
últimos no querían ser desalojados del edificio por la propiedad
que quería especular con el terreno. Los propietarios de la imprenta
pusieron una denuncia por ocupación ilegal, no llegando ésta
a prosperar ya que el edificio continuaba embargado por la magistratura
que aún no había pagado a los trabajadores y las trabajadoras.
Los propietarios, con las manos legalmente atadas, hicieron frente a la
situación vendiendo todo lo que había en el edificio: maquinaria,
papel, metales de impresión, mobiliario etc. Durante esta acción
se causaron desparfectos a ventanas, escaleras y tejado, además
de dejar abandonados materiales altamente inflamables como tintas, maderas,
papel viejo...
El dia 1 de agosto de 1989 se declaró un incendio en la
imprenta, según afirmaron okupas y vecinos este incendio fue intencionado.
La rápida acción del Cuerpo de Bomberos, con la ayuda de
okupas y vecinos, hizo que el fuego no se extendiera hasta los productos
inflamables, los cuales se encontraban abandonados justo debajo de las
viviendas. Tras el siniestro inquilinos y okupas denunciaron en el Juzgado
a la empresa Hijos de E. Minuesa S.L. por presunción cierta de incendio
provocado y negligencia temeraria.
Haciendo caso omiso la empresa Minuesa a la petición formulada
por el Ayuntamiento de Madrid para que esta limpiara las estancias de la
antigua imprenta, vecinos y okupas llevaron a cabo esta labor ante el peligro
que entrañaba la existencia de los materiales inflamables.
Desde finales de 1988 la propiedad de Minuesa no cumplía
los deberes que tenía con los antiguos inquilinos de renta antigua,
ni con el bar-tienda que en régimen de alquiler se encontraba en
la planta baja y, que de acuerdo con la legislación vigente, debería
cumplir: No cobraba los alquileres, no pagaba el importe correspondiente
a luz y agua de la escalera y no arreglaba los desperfectos. En conclusión,
se desentendían del edificio.
Aunque el edificio fue dañado en el incendio y durante
el traslado de la maquinaria por parte de la propiedad, éste no
fué declarado en ruina, ya que el fuego sólo afectó
superficialmente a la nave anexa al edificio principal y la construcción
y solidez del edificio no presentaban peligro para la habitabilidad de
éste.
Aunque el ayuntamiento de Madrid instó a la propiedad
a reparar los defectos ocasionados, según lo ordena la legislación
urbanística, ésta hizo caso omiso de las leyes. Tampoco el
Ayuntamiento expropió el inmueble ni realizó las obras necesa-rias,
como ordenaban las leyes, en caso de que la propiedad se negase a ello.
La propiedad del edificio estaba en estos momentos en manos de
la inmobiliaria EDICOL S.A., inmobiliaria constituida, según los
y las okupas, por parte de los socios de Minuesa, que autocompraron la
propiedad por una baja cantidad, dejando así fuera al resto de los
socios.
Según los planos consultados, por los y las okupas, en
la Junta Municipal de Arganzuela, en el solar de Minuesa se pretendía
levantar un edificio de apartamentos con zonas verdes y bajos comerciales.
Durante los dos años siguientes a la okupación
de los pisos de la imprenta, el número de personas que allí
entraron fue aumentando hasta que la casi totalidad del edificio estuvo
habitada.
Una vez acondicionados los espacios, no destinados a vivienda,
de la antigua imprenta fueron utilizados para albergar en su interior lo
que se llamó el Centro Social Autogestionado Minuesa, un centro
cultural abierto al barrio en el que de una manera asamblearia se realizaron
numerosas actividades al margen de las instituciones culturales estatales:
Jornadas de carácter político y social, en las que participaron
diversos colectivos sociales entre las cuales podemos destacar las jornadas
de aprendizaje antiautoritario, jornadas contra la guerra, jornadas anti-GAL,
jornadas sobre los movimientos sociales ante el problema de la vivienda,
semana cultural contra la explotación y el consumo etc; reuniones
de grupos de jóvenes relacionados con el movimento alternativo y
la izquierda extraparlamentaria que trataban diversos temas sociopolíticos
como el antimilitarismo, el feminismo, el sindicalismo, la solidaridad,
el internaciona-lismo, el problema de la especulación y la vivienda,
el colecti-vismo, el antirracismo, la problemática de las drogas,
la homosexualidad, el antifascismo... ; charlas, vídeos, debates
y exposiciones sobre temas de actualidad social; actos de solidari-dad;
actuaciones de teatro y música rock, folk, flamenco, clásica
etc; actividades infantiles como chocolatadas, pasacalles, teatro, guiñol
etc.; talleres y escuelas de lenguas árabe, alemán, euskera,
de teatro, de danza, de canto, de autodefensa, de serigrafía etc.
Estas actividades eran realizadas en espacios que fueron acondicionados
para ese uso. Había varios tipos de locales: Locales de ensayo (música,
teatro, danza, canto...), locales de reunión para los grupos de
jóvenes anteriormente mencionados así como para otros grupos
de base: Madres contra la droga, asociaciones de inmigrantes, grupos ecologistas...,
sala de teatro, sala de conciertos, gimnasio, bar-café, comedor
popular, taller de serigrafía...
En el verano de 1991 llegó la primera amenaza de desalojo
a los y las okupantes de Minuesa, que realizaron una campaña informativa
para dar a conocer a la opinión pública su situación.
Hubo una estrecha cooperación entre los y las okupas de Minuesa
y las tiendas de campaña de Palomeras y Usera (Campamentos improvisados
de vecinos y vecinas sin vivienda que utilizaron este método como
protesta y forma de llamar la atención ante la sociedad, para presionar
a las instituciones públicas y exigir una solución al problema
de la vivienda). Por parte del Ayunta-miento, según nos cuentan
los y las okupas, se puso en marcha una campaña de hostigamiento
hacia el C.S.A. Minuesa, con amenazas del concejal del distrito de Arganzuela,
intimidaciones efectua-das por la Policía Municipal, etc. Un domingo
del mes de agosto se decidió colgar pacíficamente una pancarta
en la Puerta de Toledo como protesta por la campaña de desacreditación
y hostigamiento que estaban ejerciendo sobre el Centro Social Okupado tanto
la propiedad de Minuesa como el Ayuntamiento de Madrid. Esta acción
culminó con una carga efectuada por la Policía Municipal
que impidió que se colgase la pancarta aunque no efectuó
detenciones. Varios y varias de las contusionadas en la carga policial
presentaron denuncia, razón por la que los agentes municipales involucrados
en el asunto, al enterarse de que habian sido denunciados fueron horas
más tarde al C.S.A. Minuesa para detener a alguien con el fin de
poder acusarlo y jusificar así las denuncias contra ellos. Tras
efectuar una nueva carga sin motivo alguno frente a las puertas de Minuesa
contra aquellas personas que allí se encontraban fueron detenidos
Pedro Luis Pérez y Luis Moles tras ser golpeados de una forma despro-porcionada,
como así recogieron en imágenes los reporteros del diario
El Independiente que se encontraban allí. Una vez dentro de la comisaría
los detenidos fueron objeto de malos tratos, como así denunciaron
posteriormente.
Se celebra un juicio en el que el juez falló a favor de
Luis condenando a cuatro agentes locales a cinco días de inhabilita-ción
y a pagar 100.000 pts por las lesiones ocasionadas. Pasan dos años
y aparece un policía del que nadie sabía nada y que no estuvo
implicado en los hechos, denunciando que Luis le había roto diez
dientes al arrojarle un banco (previamente arrancado del suelo) a la cara,
acusación irrisoria teniendo en cuenta dos cosas principalmente,
la primera es que si realmente el policía hubiera sido golpeado
con el banco en la cara (estos bancos pesan unos 55kg) las lesiones habrían
sido mucho más importantes que la rotura de unos dientes, (más
bién parece el típico caso de tropezar y caer de bruces).
La segunda es que se necesita una grúa para arrancar un banco inmovilizado
en el suelo mediante cemento. La jueza (claramente a favor de la Policía),
condenó al acusado Luis Moles a un año por atentado y a dos
años cuatro meses y un día de prisión por lesiones.
A Pedro L. P. a un año de prisión por atentado.
La propiedad intentó negociar con los y las okupas el abandono
de Minuesa a cambio de cinco millones de pesetas, los y las okupas rechazaron
la oferta. Aún así la propiedad hizo un nuevo intento ofreciéndoles
que fijasen la cantidad que querían por marcharse. Una vez más
los y las okupas rechazaron el ofrecimiento. Ese mismo verano de 1991 las
y los okupas de Minuesa presentaron ante el juez un interdicto que tenía
como objetivo el reconocimiento de posesión de la finca por ellas
y ellos. También se presentó una denuncia contra el Ayuntamiento
y la empresa propietaria del edificio por intento de desalojo ilegal por
parte del Ayuntamiento y por dejar que se deteriorase el inmueble por parte
de la propiedad.
El 4 de enero de 1993 la titular del Juzgado 45 de lo Civil dictó
sentencia ordenando el desalojo de las y los okupas que vivían en
las viviendas de la antigua imprenta de Minuesa, pero no fijó fecha
para que se efectuara tal desalojo.
A principios de julio de 1993 salió la resolución
al interdicto que había sido presentado dos años antes, siendo
el resultado favorable a las peticiones de los y las okupantes. La resolución
aceptó el "derecho a posesión" de la finca por contrato verbal
a siete personas, una por cada uno de los pisos okupados, por llevar allí
viviendo cinco años. También se advirtió al Ayuntamiento
de la resolución para que no se perturbase la "paz vecinal".
A finales de septiembre de 1993 se inauguró la macro-comisaría
del distrito de Arganzuela situada en el edificio colindante al "Centro
Social Okupado Minuesa". La proximidad entre okupas y policía no
creó ningún problema durante el tiempo que la okupación
duró, hasta el desalojo y derribo de la antigua imprenta.
El día 17 de marzo de 1994 el Juzgado de Primera Instancia
nº 45 de Madrid dictó el desalojo contra siete personas de
las que okupaban el inmueble de Minuesa, quedando teórica y legalmen-te
eximidas de esta resolución el resto de personas que okupaban el
edificio.
El abogado de los y las okupas, Francisco García Cediel,
presentó un recurso contra la decisión judicial "por defecto
de forma" ya que se temía, como así sucedió, que propiedad
y Ayuntamiento aprovecharan la orden de desalojo de las dichas siete personas
para desalojar el edificio completo.
Durante los meses que transcurrieron hasta el desalojo definitivo
del Centro Social Minuesa y sus viviendas, los y las okupas realizaron
diversas campañas de información pública como manifestaciones,
concentraciones, fiestas, ruedas de prensa, etc. para dar a conocer la
situación existente y para criticar la especulación que,
según ellos y ellas, se estaba produciendo en el distrito de Arganzuela
y el barrio de Peñuelas. Se consiguió apoyo de otros centros
sociales okupados como el de Seco o el de Pablo Neruda, así como
de distintos colectivos sociales de base: Madres contra la Droga, grupos
ecologistas, asociaciones de inmigrantes y vecinos y vecinas de forma individual.
El miércoles 18 de mayo de 1994, en medio de un fuerte
dispositivo policial, que contaba con algo más de cien agentes de
la Unidad de Intervención Policial (antidisturbios), unos treinta
efectivos de la Policía Nacional y veinte agentes de la Policía
Municipal, así como un helicóptero, ambulancias, una dotación
del Parque de Bomberos y una unidad de "laceros" de la Perrera Municipal,
se llevó a cabo el desalojo de la totalidad de la finca que ocupaba
Minuesa.
Cerca de las 9 horas, por la mañana, comenzaron a producirse
enfrentamientos entre policías y personas que se habían concen-trado
para apoyar a los y las okupas, al intentar estas personas llegar en manifestación
hasta el inmueble de Minuesa, que había sido acordonado, impidiéndose
el paso de toda persona que no estuviese autorizada. Los disturbios se
extendieron durante más de cuatro horas por las zonas de Lavapiés,
Embajadores y Atocha, dando como resultado dos personas heridas, veintidós
detenidas y numerosas contusionadas. Una vez finalizados los disturbios,
se siguieron produciendo detenciones policiales hasta bien entrada la tarde.
A las 10:00 horas, la Policía comenzó a desalojar
el edificio, tarea que les llevaría más de dos horas. En
el interior se encontraban ciento diecisiete personas, cuarenta de las
cuales eran los y las okupantes habituales de las viviendas. Los y las
okupas ofrecieron una resistencia pasiva al desalojo, dificultan-do éste
con la colocación de objetos que entorpeciesen la labor policial.
Las personas desalojadas fueron cacheadas (registradas a fondo) e identificadas
dejándolas posteriormente abandonar el lugar. Uno de los okupas
resultó herido en la cabeza por lo que fue trasladado al hospital
Doce de Octubre.
Uno de los abogados de las y los okupas, Francisco García
Cediel, afirmó que se había cometido "una arbitrariedad importan-te"
ya que la orden de desahucio no afectaba a la totalidad de las personas
que okupaban el edificio. La otra abogada, Florentina Carrasco, denunció
la "brutalidad policial" durante el desalojo, en el que, según los
y las okupas, fueron maltratados y maltrata-das física y psíquicamente
por la Policía, así como que se les grabó, ilegalemente,
en vídeo y se les hizo una ficha policial también ilegal.
Ambos defensores, García Cediel y Carrasco, se quejaron porque no
se les permitió estar presentes durante la operación policial
(las Fuerzas de Seguridad del Estado no garantizaban su seguridad). Así
mismo afirmaron que el Ayunta-miento y la empresa propietaria, en esos
momentos Corporación Financiera Diversificada, habían actuado
"de forma irregular, ya que no han esperado a que el Tribunal Superior
de Justicia de Madrid resolviera el recurso presentado por los okupas".
Ambos letrados coincidieron que el desalojo producido por el Ayunta-miento
y la empresa propietaria era fruto de la especulación que se ejerce
en torno al solar de la antigua imprenta Minuesa, valorado éste
en alrededor de mil millones de pesetas.
El mismo día del desalojo, en diferentes ciudades del
Estado Español y de Europa (de Alemania, de Holanda y de Italia)
se celebraron actos de solidaridad con los y las okupas de Minuesa. Durante
los días que siguieron al desalojo se produjeron diferentes concentraciones
de apoyo a Minuesa, que fueron brutalmente reprimidas por las fuerzas policiales,
incluso llegó a haber un intento de reocupación del edificio
por parte de tres jóvenes que vieron frustrado su intento por la
intervención de los guardias jurados que estaban al cuidado del
inmueble.
Como colofón de estas movilizaciones, el día 17
de junio de 1994 se celebró una manifestación "Pro okupación"
que bajo los lemas "Por el derecho a la vivienda y los centros sociales.
Contra la especulación, okupación" convocó a unas
mil quinientas personas. La manifestación fue convocada por más
de treinta y cinco colectivos, sindicatos, partidos políticos, etc.
de Madrid y era apoyada por colectivos de Pamplona, Galicia, Valencia,
Zaragoza, Barcelona, y Sevilla. Al término de la manifestación
fue ocupada la antigua fábrica PACISA en la Ronda de Atocha nº
35, con el fín de crear allí un nuevo Centro Social Okupado
que diera continuidad al de Minuesa. Tras un mes de okupación también
fue desalojado este centro social. Pocos días despúes se
ocupó un almacén abandonado en la calle Bernardino Obregón
nº 15-17 con el fin de continuar la labor emprendida por sus antecesores.
Minuesa se convirtió en emblema y ejemplo del resto de
okupaciones en Madrid.
ERCILLA:
Esta okupación, situada en la calle de Ercilla, tuvo como
fin únicamente la rehabilitación para la vivienda de los
y las jóvenes que entraron en ella. No se realizaron actividades
de cara al barrio, o sea, no fue un Centro Social.
La okupación se produce en el mes de abril del año
1989 y duró hasta julio de 1989. El desalojo, parece ser que fue
legal.
BASTERO:
En febrero de 1990 se okuparon los números 1 y 3 de la calle del Bastero. Al igual que la okupación anterior sólo se usó como vivienda. En marzo de 1990 se desalojó ilegalmente (sin orden judicial).
TOLEDO 121:
Un grupo de jóvenes okupa una casa como vivienda en agosto
de 1990, en la calle de Toledo nº 121, y el día 2 de noviembre
de 1990 son desalojados.
El abogado de los y las jóvenes, Francisco García
Cediel, presentó una denuncia por detención ilegal en el
desalojo.
MILANESES:
El día 2 de noviembre de 1990 un grupo de jóvenes
okupa el número 6 de la calle de los Milaneses, varios de ellos
proceden de la okupación de Toledo 121. El número total de
jóvenes okupantes era de ocho en principio, pero luego se les uniría
uno más. Los y las jóvenes se encerraron en este inmueble
de seis pisos, además el dueño del inmueble les colocó
un candado en la puerta.
El inmueble llevaba abandonado cuatro años y el dueño,
que en un principio ocultaba su identidad, intentó sobornar a las
personas que permanecían en el inmueble, con 30.000 pts, si abandonaban
el edificio.
Entre los vecinos y las vecinas del barrio abundaban las opiniones
favorables a los y las jóvenes okupas, y bastantes de ellos y ellas
llevaron comida a los chicos y chicas encerradas. El día 11 de noviembre
de 1990 los jóvenes convocaron una concentración frente a
la casa para el apoyo de su causa y para reivindicar y exigir al Ayuntamiento
viviendas asequibles para los y las miles de jóvenes que se encontraban
en su misma situación. Protestaban por el precio elevado de los
alquileres y la dificultad para acceder a una vivienda en Madrid.
El día 15 de noviembre de 1990 aparece en el periódico
ABC la siguiente noticia:"Matanzo se compromete a buscar trabajo a los
okupas". Según esta noticia, "el Concejal Presidente del distrito
aseguró que recibirá a los okupas y añadió
que <<les voy a intentar buscar un trabajo en la oficina municipal
de empleo a través de la segunda tenencia de alcaldía>>...La
empresa propietaria del edificio ,Madrid-Invest, ha mostrado cual será
su postura, en esta semana llega la orden de desalojo :<<Realiza-remos
las obras en el interior aunque estén ellos dentro...>>".
Y llegó la orden de desalojo. El viernes 16 de noviembre
de 1990 se preparaban ya los jóvenes para desalojar el inmueble
pacíficamente. Los y las okupantes, procedentes de localidades madrileñas
de la periferia como Móstoles y Leganés, abandonaron el que
fué su hogar durante pocos días sin oponer resistencia. La
orden de desalojo llegó el jueves, tenían veinticuatro horas
de plazo para abandonar el edificio.
Angel Matanzo se comprometió a buscarles alojamiento en
una pensión que pagaría el Ayuntamiento, así como
trabajo a través de la Oficina Municipal de Empleo.
SECO:
En noviembre de 1990 un grupo de jóvenes okupa un colegio
abandonado en la calle de Seco nº 34 en el barrio de Adelfas -distrito
de Retiro-. Durante un año permanecieron estos jóvenes en
el antiguo colegio, que convirtieron en sus viviendas. En noviembre de
1991 los y las okupas abandonaron el edificio quedando este vacío.
Meses después una asociación de jóvenes
del distrito de Retiro, "Adelfas Joven", convocó una asamblea vecinal
en la que se trató el futuro que se iba a dar al antiguo "colegio
de Seco". En la asamblea se decidió que el colegio volvería
a ser okupado para crear en él un Centro Social Autogestionado por
los propios vecinos y okupas, que cubriría las necesidades de tipo
socio-cultural que existían en ese momento en el barrio.
Fue así como en los primeros meses de 1992 el antiguo
colegio de Seco fue "reokupado" partiendo esta acción del movimiento
vecinal y social del barrio.
Tras las obras de acondicionamiento y de remodelación
del edificio, el Centro Social Autogestionado y Okupado de Seco abrió
sus puertas.
Ante el temor de que se produjese un inminente desalojo los y
las okupas convocaron en el mes de abril diferentes moviliza-ciones como
manifestaciones y concentraciones frente a la Junta Municipal para protestar
y criticar la política especulativa que, según los y las
okupas, estaba llevando a cabo la Administración Municipal y Autonómica
en el barrio de Adelfas.
El propietario del colegio, un particular, entró en contacto
con los y las okupas y, tras visitar el edificio, prometió no interponer
denuncia contra los y las okupantes, dando su aprobación a que estos
y estas utilizaran el edificio mientras que no fuera vendido. Este llegó
a participar en alguna de las asambleas y se interesó por participar
en alguna de las activida-des.
La ausencia de denuncia y, por lo tanto, la inexistencia del
peligro de desalojo ha hecho que este Centro Social Okupado goce de una
continuidad que le ha permitido convertirse en una de la okupaciones más
activas y que mayor oferta sociocultural ofrece en Madrid. Entre esta oferta
se encuentra un taller de serigra-fía, clases de guitarra, juegos,
locales de ensayo para grupos de música, una biblioteca popular,
una sala de teatros y conciertos en la que se han representado diferentes
obras y conciertos de música rock, flamenco, étnica, folk,
clásica...; un bar, una sala de estudio, salas de reuniones para
diferentes grupos de base, sala de pase de vídeos, donde también
tenían lugar charlas y jornadas sobre problemas sociales y juveniles,
por ejemplo las jornadas sobre distribuidoras alternativas, en la que participaron
distribuidoras de diferentes puntos del estado. Las charlas tenían
que ver sobre todo con sexo, antimili-tarismo, drogas, sindicalismo y otros
asuntos de interés social. También existió una distribuidora
de material alternativo, "El Gato Salvaje", y un rastrillo.
Aunque el Centro Social Okupado Seco continúa en la actualidad
funcionando sin problemas de tipo legal, este inmueble posiblemente desaparecerá
en la próxima remodelación del barrio.
CENTRO CULTURAL POPULAR PABLO NERUDA:
A finales de 1991 la Asociación de Vecinos de San Agustín, en el barrio de Palomeras, distrito de Puente de Vallecas, okupa un edificio en la calle Pablo Neruda. Este local estaba destinado a ser una escuela infantil, pero su construcción no se ajustaba a la normativa vigente para este tipo de edificios. Tras unos meses de okupación un sector, el más joven, de esta asociación se hace cargo de la gestión de la okupación tras una polémica en cuanto a la utilización del espacio de lo que sería el Centro Cultural Popular Pablo Neruda. Este grupo optaba por una apertura, no sólo al barrio sino a todas las personas que necesitasen hacer uso de aquel espacio de una forma solidaria y asamblearia. Así lo que en un principio pudo ser una ampliación del espacio de la asociación de vecinos, pasó a ser un espacio popular donde tenían cabida diversas actividades culturales alternativas así como otras actividades que venían realizándose desde hacía tiempo en el barrio. En este Centro Cultural Popular la participación vecinal es altísima, en casi todas las activida-des. Estas actividades no están dirigidas a unas edades determi-nadas exclusivamente, sino que participan grupos de edad muy diversos, desde niños y niñas hasta jubilados y jubiladas. Principalmente gente del propio barrio.
RAMIRO DE MOLINA:
En septiembre de 1990 un colectivo de jóvenes de la zona
del Paseo de Extremadura deciden okupar un edificio como solución
al problema de la vivienda y a la falta de locales para realizar actividades
de cara al barrio.
La primera casa que okuparon se encontraba en el mismo Paseo
de Extremadura. Tras limpiarla, ese mismo día, los y las okupas
fueron desalojados y desalojadas por la Policía que trajo una orden
judicial.
Dos personas del colectivo decidieron okupar una fábrica
en Vallecas, pero, seis días después de la okupación,
esta también acabó en fracaso, ya que los propietarios se
encargaron de echar a sus "molestos inquilinos" mediante medidas persuasivas
violentas.
Tras un año de inactividad, después de los fracasos
sufridos, en diciembre de 1991 se decidió okupar otra casa abandonada
en Carabanchel Alto. Después de una noche y un día y medio
se personó el dueño del inmueble, que después de hablar
con los y las okupas convenció a estos y estas para que abandonasen
la finca. Ese mismo día se volvió a okupar otra casa, que
estaba enfrente de la anterior, se trataba de una fábrica de pan
que había quebrado. Después de pasar allí una noche
aparecieron los propietarios que instaron a los y las okupas a abandonar
el edificio. Ante la negativa de estos y estas acudió la Policía
que consiguió desalojar al grupo de jóvenes. Una noche después
se okupó una tercera casa la cual abandonaron quince días
después debido a las malas condiciones de habitabilidad en que se
encontraba.
El desánimo cundió entre este colectivo de jóvenes
tras la sucesión de fracasos que habían sufrido en sus okupaciones.
Sin embargo en enero de 1992 decidieron okupar una nueva casa, se trataba
de un antiguo colegio situado en la calle Ramiro de Molina nº 11,
fue en este lugar donde este grupo tuvo mejor suerte.
Una semana después de la okupación del edificio
aparecieron unos supuestos dueños que no pudieron denunciar al no
ser propietarios.
En el colegio se creó una parte destinada a viviendas
mientras que el resto del edificio fue destinado a albergar un Centro Social
Autogestionado en el que se realizaron diverasas actividades: Charlas,
debates, exposiciones y pases de vídeo sobre temas de interés
social, entre ellos el problema de la vivienda y las okupaciones, antifascismo,
el Poll Tax, Anchu-ras...; un local para que ensayara un grupo de teatro,
conciertos de música, locales en los que se reunían diferentes
grupos y colectivos del barrio.
Dos meses después de okuparse el edificio, el 18 de marzo,
la Policía entregó, según los y las okupas, una fotocopia
de una orden judicial que dictaba el desalojo del antiguo colegio. Se negoció
un plazo de dos días para que se abandonase el edificio, sin embargo
el día 20 de marzo los y las okupas aún se encontra-ban dentro,
negándose a ser desalojados y desalojadas. En la puerta del colegio
tuvo lugar una concentración de unas sesenta personas que apoyaban
la okupación, razón por la cual la Policía decidió
no intervenir.
Los y las okupas aguantaron en el colegio unos días más,
hasta el martes 24, día en el que a las 9 horas de la mañana
cuarenta efectivos de la Unidad de Intervención Policial (antidisturbios)
entraron en el edificio derribando la puerta con mazas. No se produjo ninguna
detención. Dos horas después del desalojo se procedió
al derribo del inmueble. Según cuentan los y las okupas el desalojo
fue ilegal, ya que en ningún momento se les presentó la orden
judicial.
El día 2 de junio debió celebrarse el juicio por
la okupación de Ramiro de Molina 11, pero este nunca tuvo lugar
al no presentarse la acusación.
OTAMENDI:
A finales de diciembre de 1992 un grupo de quince jóvenes
okupó el colegio abandonado Rodón, en la calle de Otamendi
nº 9 del barrio de Estrecho, en el distrito de Tetuán. Inmediatamen-te
después de producirse la okupación los y las jóvenes
comenza-ron una campaña de información para dar a conocer
al vecindario las razones por las que habían okupado e invitaron
a todos y todas a pasar por allí y participar en lo que sería
más adelante un nuevo centro social.
La acogida vecinal a la okupación fue buena en su mayor
parte. Muchos vecinos y vecinas mostraron su apoyo interesándose
por lo que hacían y ayudándolos en la labor de acondicionamiento
del edificio.
El colegio Rodón, propiedad de E. Martín de Bustamante,
un particular, llevaba abandonado varios años. Este edificio formaba
parte del plan de reestructuración urbana del distrito de Tetuán,
que prevee la construcción de la Avenida de Pamplona, lo cual obligará
a remodelar todo el barrio.
Tras las obras de rehabilitación y acondicionamiento,
las quince personas okupas hicieron de las plantas altas del colegio sus
viviendas, mientras que la parte baja del edificio lo acondicionaron como
Centro Social Autogestionado.
Durante los nueve meses que duró la okupación del
Centro Social Otamendi se realizaron diversas actividades para las que
se acondicionaron los espacios necesarios: reuniones de grupos de jóvenes
del barrio y otras zonas de Madrid que trataban diferentes temas de tipo
social; charlas y debates; proyecciones de cine; conciertos y fiestas de
música rock, marroquí, flamenco, folk, charangas etc.; talleres
de serigrafía y fotografía; biblioteca; gimnasio; bar; comedor
popular vegetariano; local de ensayo de música y teatro; cooperativa
de trabajo que consistía en un taller de bicicletas, una tienda
de material reciclado y de segunda mano y el bar y comedor anteriormente
mencionados.
El propietario del inmueble entró tres veces en contacto
con la gente que estaba okupándolo, intentando persuadirlos y persuadirlas
para que se marcharan del edificio. En el úntimo encuentro que se
produjo entre okupas y propiedad, en marzo de 1993, el propietario dio
un ultimatum, dando un plazo para que abandonaran el inmueble de cuatro
meses, hasta el 15 de julio. Los y las okupas no se marcharon y el propietario
tampoco volvió a presentarse, por lo que todo siguió como
antes.
La propiedad interpuso dos denuncias por lo penal a cinco okupas;
una por daños y otra por apropiación indebida.
Finalmente el día 2 de octubre de 1993, a las 9:30 horas,
varias dotaciones de la Policía Nacional, acompañadas por
la propiedad, efetuaron por sorpresa el desalojo del antiguao colegio Rodón,
dando a los y las okupas dos horas de plazo para sacar sus pertenencias.
Esa misma noche los y las okupas celebraron una fiesta tras la cual comenzó
una manifestación- protesta contra el desalojo y por el derecho
a la vivienda, que recorrió las calles del barrio. También
esa misma noche los desalojados y las desalojadas okuparon un pequeña
casa para alojarse y guardar sus pertenencias.
El día 6 de octubre, cuatro días después
del desalojo de Otamendi, los y las okupas entraron en un nuevo edificio
abandonado que abandonarían poco después por no cubrir las
necesidades de los y las okupantes. Al día siguiente, ante la inminente
necesidad de encontrar un techo para cobijarse nueve de los y las okupas
de Otamendi entraron en otro edificio abandonado de la zona, propiedad
del Arzobispado de Ávila. Sería aquí donde tuvieran
mejor suerte en su acción.
Aunque el Centro Social Okupado Otamendi fue desalojado, y derruido
al poco tiempo, esto no paró el fenómeno de okupación
en el distrito de Tetuán, sino que se multiplicó, existiendo
hoy en día sólo en esta zona más de una decena de
inmuebles okupados.
ZONA DE LAVAPIÉS:
El barrio de Lavapiés, junto con el de Estrecho, es uno
de los lugares de Madrid donde se concentran mayor número de casas
okupadas. Esto es debido al gran número de viviendas e inmuebles
vacíos que existen en estos barrios. La mayor parte de las casas
son antiguas llegando a tener algunas incluso expediente de ruina. Muchas
y muchos de los vecinos y vecinas de renta antigua que viven en estos edificios,
junto con los y las okupas, ven a este colectivo de jóvenes como
un aliado con el que poder hacer presión para no ser desalojados
y desalojadas de sus hogares por aquellos propietarios que desean tener
el inmueble vacío para poder derribarlo y especular con el terreno
o venderlo.
En el caso concreto de Lavapiés, la mayoría de
los edificios que existen pertenecen a la Empresa Municipal de la Vivienda.
En mayo de 1993 un grupo de jóvenes que rondaban más
de la veintena okupó alrededor de seis pisos del nº 26 de la
calle Ave María. En este edificio que se encontraba en un estado
bastante deteriorado, aunque habitable, vivían junto a los y las
okupas nueve familias de alquiler. Fueron precisamente algunos de estos
vecinos quienes advirtieron a los y las okupas de la existencia de pisos
vacíos en su edificio que podían ser habitados. Con esto
los y las vecinas de alquiler pretendían hacer mayor presión
y evitar los intentos de desalojo que podían producirse por parte
de la propiedad del inmueble.
El número de okupas que residía en este edificio
es indeterminado, debido al gran tránsito que existía, aunque
de manera fija vivían unas quince personas según el grupo
de okupas.
A finales del año 94, aunque los y las okupas ya habían
sido llamados a declarar ante el juez, todavía no habían
recibido la orden de desalojo. Esta okupación sería parcialmente
desalojada a finales del 95.
A principios del verano de 1993 un local situado en uno
de los bajos de un edificio, situado en la calle Ave María fue okupado
por un grupo de jóvenes que tras acondicionar el lugar lo convirtieron
en un bar y distribuidora de material alternativo en el que se hicieron
pases de vídeos relacionados con la juventud. Este local, que fue
bautizado como La A, tuvo una corta pero intensa vida, siendo desalojado
a principios del mes de agosto de aquel mismo año por la Policía
que se presentó en el lugar junto a la propietaria. Tras dejar un
tiempo para que los y las okupas sacaran sus pertenencias cerraron y colocaron
un cartel de traspaso.
En septiembre, también de 1993, un grupo de unas veinticin-co
personas okupó el nº12 de la calle de Ave María. La
propiedad del inmueble pertenecía conjuntamente a la Comunidad Autónoma
de Madrid, al Obispado y a una inmobiliaria de la que desconocemos el nombre.
Durante un año este edificio sirvió de vivienda
a una treintena de jóvenes, aunque el número exacto es dificil
de precisar debido tambiém al gran tránsito de personas que
hubo.
En los bajos de este edificio se abrió un bar, el Cutrex, que
abría los fines de semana y en el que se llegó a celebrar
algún concierto de punk-rock.
Este edificio apareció varias veces en la prensa por incidentes
que ocurrieron en su entorno, como el ataque que sufrió el 30 de
enero de 1995 por parte de dos fascistas que intentaron quemarlo con cocteles
molotov, o el intento de desalojo ilegal efectuado por la Policía
en la madrugada del 17 de abril de 1994 que se saldó con el arresto
,también ilegal, de tres jóvenes, uno de ellos okupa.
También se produjeron otros incidentes con la policía.
Según un informante, cierto día en que las cosas estaban
un poco moviditas con la policía, los okupas se encontraban resistiendo
en el interior del edificio, cuando "un secreta" (agente de policía
camuflado) intentó entrar en él diciendo que era un periodista
del diario "El País", los y las jóvenes sospecharon y no
le dejaron pasar, al cabo de un rato, se presentó otro periodista
de dicho diario, que aseguraba que sólo él cubría
esta noticia, el anterior era un impostor.
En septiembre de 1994, en medio de un fuerte dispositivo policial,
una de las plantas del número 12 de la calle Ave María fue
desalojada, permaneciendo el resto del edificio okupado. En 1995 ha sido
desalojado en su totalidad y demolido.
Otros edificios okupados en la zona de Lavapiés fueron:
Calle de Tres Peces nº12, edificio de apartamentos que, a pesar de
estar sus obras casi terminadas, llevaba sin habitarse desde hacía
varios años -no se había habitado nunca. Este edificio fue
okupado por unas quince personas a mediados de mayo de 1994. Tras un juicio
en el que se dictó la orden de desalojo, esta se efectuó
a principios de octubre de 1994.
También en mayo de 1994 se ocupó el nº 17
de la calle del Olivar. En la calle de San Carlos tambíen hubo una
okupación así como en la calle de la Sombrerería donde
se okupó un edificio en septiembre de 1994. Debido a las presiones
de la propiedad, de la Policía, y del estado de deterioro del propio
edificio este fue abandonado unos meses después, marchando gran
parte de sus habitantes a otro edificio okupado en la zona de La Latina.
USERA:
En la zona de Usera se okupó un antiguo colegio en la calle de Rafael Ibarra, en el verano de 1992, este edificio sirvió de hogar a unas quince personas. Los bajos del edificio sirvieron como salas de conciertos de música rock-punk. El día 4 de agosto de 1993 el colegio fue desalojado, marchando parte de sus okupantes a la próxima calle de Carrascales nº 10, tambíen en Usera, lugar donde se encontraba un centro de rehabilitación de toxicómanos abandonado, que fue utilizado como viviendas.
BEGOÑA:
En el año 1993 un grupo de jóvenes okupó
un antiguo colegio abandonado en la calle de Juan Tornero nº 22 en
el barrio de Puerta del Ángel.
Este colegio fue destinado a albergar las viviendas de las y
los okupas y, en los bajos del edificio un Centro Social Autogestionado
que fue llamado Begoña.
Durante los meses que duró este centro se celebraron varios
conciertos de música y otro tipo de actividades.
La empresa propietaria del edificio, ONCE, presentó denuncia
contra los y las jóvenes okupas, según estos y estas. Finalmente,
tras varios meses de okupación, el día 6 de agosto de 1993,
a las 17 horas, treinta miembros de la UIP, Unidad de Intervención
Policial (antidisturbios), diez miembros de la Policía Municipal,
y el propietario del inmueble, procedieron al desalojo del edificio en
el que, en ese momento, sólo se encontraban tres de los y las okupas.
No se dio tiempo a los y las okupas a sacar sus pertenencias del edificio,
las cuales fueron llevadas a un depósito del Ayuntamiento. Rápidamente
el inmueble fue inhabili-tado y en sus puertas se pusieron guardias jurados
para evitar una nueva okupación.
En la tarde del 11 de agosto los y las okupas hicieron una concentración
de protesta por el desalojo. Varias de estas personas desalojadas okuparon
uno de los pisos vacíos que aún quedaban en la antigua imprenta
okupada Minuesa, en Ronda de Toledo nº 24.
Tras el desalojo, pasados varios días, el nº 22 de
la calle de Juan Tornero fue demolido por máquinas escavadoras,
dejando limpio el solar.
CARABANCHEL:
En el distrito de Carabanchel la primera okupación se remonta
al año 1990, momento en el que un grupo de jóvenes okupó
el antiguo centro de Formación Profesional San Roque, en la calle
Matilde Hernández nº 48. Aunque se intentó crear un
Centro Social Autogestionado, de momento el inmueble sólo alberga
viviendas. Esta okupación es una de las más antiguas de la
Comunidad Autónoma de Madrid y hoy en día todavía
continúa.
En el verano de 1993 se okupó una fábrica de peletería
abandonada en la plaza de Águeda Diez. Aquí un grupo de unos
dieciocho okupas instalaron sus viviendas a la vez que destinaron los bajos
del edificio como sala de conciertos de música punk-rock.Esta okupación
fue más conocida como la Fábrika de Oporto. Aunque la dueña
de la finca interpuso una demanda contra los y las okupas durante el invierno
de 1994 estos aún permanecen en el edificio apesar de las amenazas
de desalojo que han sufrido.
En marzo de 1994 hubo una okupación en la calle de Gallur
nº.417, aqui se pretendió crear un nuevo Centro Social Autoges-tionado,
sinembargo esta iniciativa terminó en fracaso.
El uno de enero de 1994 se okupó un Ambulatorio abandonado
de la Seguridad Social que se encontraba en la calle del General Ricardos
nº.131. Por aquel entonces esta okupación se convirtió
en una de las más grandes de Madrid. En este lugar encontraron vivienda
40 jóvenes. Un año después, en el invierno de 1995,
el antiguo ambulatorio fue desalojado.
DISTRITO DE TETUÁN:
Tras el desalojo del antiguo colegio Rodón en la calle
Otamendi nº.9 el número de okupaciones en el distrito de Tetuán
se multiplicó. La primera okupación que prosperó tras
este desalojo fue la de la calle de Cenicientos nº.14, el día
siete de octubre de 1993. Se trataba de un colegio, que llevaba abandonado
cinco años, perteneciente al Arzobispado de Ávila, según
los y las okupas. En este lugar entraron nueve jóvenes, la mayoría
de ellos y ellas pertenecientes al recién desalojado colegio Rodón,
que habian quedado sin techo donde habitar.
En este colegio los y las jóvenes okupas instalaron sus
viviendas. Tras unas negociaciones frustradas con la propiedad del edificio
el desalojo parecía inmediato, sin embargo esto no sucedió.
Unos meses después y viendo que la situación se
estabilizaba los y las okupas abrieron en los bajos del colegio un bar
y local de encuentro que pudiese satisfacer las necesidades de reunión
de los diferentes grupos de jóvenes del barrio. En este local se
celebraron reuniones, charlas, debates y pases de vídeo de contenido
social. Este bar y centro de reunión y actividades permaneció
abierto desde mayo de 1994 hasta finales de noviembre del mismo año.
Posteriormente el colegio volvió a albergar solamente viviendas.
En noviembre de 1993 fueron okupadas algunas casas en la calle
de Navarra donde varios y varias okupas instalaron sus hogares. En esta
misma calle haciendo esquina con la calle de Goiri se okupó un local
comercial abandonado instalándose en este lugar una distribuidora
de material alternativo llamada la Ortiga. Esta distribuidora funcionó
varios meses hasta que sus encargados decidieron abandonarla.
En la madrugada del día 17 de diciembre de 1993 un grupo
de jóvenes okupó nuevamente un colegio abandonado con la
intención de crear en el un Centro Social Autogestionado. Al medio
día de ese mismo diecisiete de diciembre varias dotaciones de la
Unidad de Intervención Policial desalojaron a las y los tres okupas
que se encontraban en ese momento en el interior del edificio.
En la calle de Adrián Pulido existía un edificio
que era habitado por vecinos de alquiler y okupas. Este inmueble fue desalojado
en abril de 1994. El edificio expropiado por el Ayuntamiento, en el que
habitaban cuatro personas, había sido declarado en ruína
por la Gerencia de Urbanismo en octubre de 1993. Ya anteriormente a la
fecha del desalojo había existido otro intento de echar a okupas
y vecinos que fue paralizado mediante un recurso judicial que interpusieron
los habitantes del inmueble. Sin haberse dado una respuesta al recurso
presentado se envió un certificado de la Gerencia de Urbanismo en
el que se conminaba a desalojar el edificio. Aunque sus habitantes intentaron
aplazar el desalojo para poder interponer otro recurso, no dispusieron
de tiempo, siendo desalojados finalmente.
A finales de mayo de 1994 varios y varias de los y las jóvenes
desalojadas de la inprenta de Minuesa junto a otras personas okuparon un
inmueble en la calle de Salamanca. Esta okupación fue destinada
a viviendas.
El nueve de diciembre de 1994 fue okupada una antigua panificadora
situada en la calle de Villaamil nº.36. Tras las tareas de limpieza
y de acondicionamiento del edificio, durante las cuales hubo que retirar
grandes cantidades de combustible que se encontraban en los sótanos
del edificio, se abrió al barrio de Tetuán este nuevo Centro
Social Autogestionado, que sería bautizado con el nombre de David
Castilla, en memoria de un jóven okupa que murio durante estos meses
a causa de un infarto.
En este Centro Social se han realizado numerosas actividades
como jornadas y conferencias sobre problemática social y juvenil:
Jornadas para una acción racional en materia de drogas, Mujeres
encarceladas y replesaliadas en Perú, Distintos aspectos sobre trabajo
social en el barrio, La situación en México...; debates y
mesas redondas también sobre temática social; pases de vídeo;
maratón de cine; veladas literarias y de cuentos; proyecciones de
diapositivas; presentaciones de revistas; clases de flamenco; cursos de
inglés; cooperativa de trabajo; fiestas y conciertos de música
rock, clásica, popular, flamenco; comidas popula-res...También
existen locales de ensayo, un vivero, gimnasio, teatro, biblioteca popular,
juegos, rampa-skate, bar, sala de conciertos, locales de reunión,
bar, comedor popular, etc.
CENTRO SOCIAL KAMPAMENTO:
El día 11 de febrero de 1994 fue okupado el colegio abandonado
"Abraham Lincoln", situado en la calle de Seseña nº 5, en el
distrito de Latina. Esta okupación surgió de la necesidad
que tenían diferentes grupos y asociaciones de jóvenes del
barrio de Campamento de lugares donde reunirse y realizar actividades.
Tras una campaña informativa, que explicó al vecindario
los motivos por los que había sido okupado el colegio abandonado
y en la que se les invitaba a pasar por la okupación para dar su
opinión y sugerencias, comenzaron las labores de restauración
y acondicionamiento del inmueble.
Dentro de las dependencias del colegio Abraham Lincoln se crearon
viviendas para quince jóvenes okupas, así como un Centro
Social Autogestionado que sirvió para solucionar las necesidades
de los y las jóvenes del barrio en lo que respecta al ámbito
cultural y de reunión.
En este centro social, bautizado como Centro Social de Kampamento
se realizaron talleres de serigrafía, charlas, debates, pases de
vídeo, exposiciones de dibujo (como los de Rusmore), conciertos
de música, reuniones de colectivos y asociaciones de jóvenes
del barrio y la elaboración de una revista.
En el verano de 1994 la empresa propietaria del colegio, Sociedad
Minimerca, interpuso en el juzgado una denuncia contra los y las okupas
de la calle de Seseña nº 5. La sentencia judicial fue condenatoria,
sin embargo no se hizo efectiva al no cumplir la propiedad con unos trámites
que se le requirieron en el plazo de 15 días. Este retraso hizo
que los y las okupas pudieran permanecer en el colegio durante unos meses
más. Durante este plazo de tiempo el mayor enemigo de los y las
okupas fue el Concejal Presidente del distrito de Latina, Sigfrido Herráez,
quien, con su acérrima oposición a los y las okupantes, impidió
que realizaran algunas de las actividades que tenían previstas en
el centro social, como el 21 de octubre de 1994, día en el que el
Concejal Presidente impidió que se celebrase un concierto por la
Okupación en el colegio Abraham Lincoln. El señor Herráez
fue la figura que mayor presión ejerció para que los y las
okupas fueran desalojados y desalojadas.
El día 23 de enero de 1995, una vez que la propiedad del
colegio hubo completado los trámites necesarios, la sentencia judicial
condenatoria a los y las okupas se hizo efectiva, con lo cual el colegio
podía ser desalojado en cualquier momento. La sentencia también
condenaba a tres okupas a pagar treinta mil pesetas de multa por cambiar
la cerradura de la entrada del colegio, y a pasar diez días bajo
arresto domiciliario por causar daños al edificio, ya que se había
pintado la fachada durante las obras de rehabilitación del edificio.
En respuesta a la sentencia judicial los y las okupas del Centro
Social de Kampamento, conjuntamente con la Koordinadora de Kasas Okupadas
de Madrid, convocaron una concentración el día 22 de marzo
de 1995 frente a la Junta Municipal de Latina. Una centena de jóvenes
se concentraron para protestar por el desalojo del centro social y por
la política especulativa, que según estos y estas, se está
ejerciendo en ese distrito. La concentración terminó con
el resultado de cinco jóvenes detenidos, después de que el
fuerte dispositivo policial desplegado cargara para disolver la concentración.
Los jóvenes presentaron denuncias contra la policía por malos
tratos. Varios antidisturbios fueron reconocidos por los jóvenes
maltratados en una rueda de reconocimiento.
La noche del día 28 de marzo de 1995 se produjo un incendio
en el interior del Centro Social, en circunstancias poco claras. Okupas
y abogado hablan de un cortocircuito aunque la propiedad y parte del vecindario
culpan de ello a los y las okupas.
El día 29 de marzo de 1995, también en medio de
un fuerte dispositivo policial, el Centro Social de Kampamento fue desalojado.
Tras desalojar a los y las jóvenes que resistieron pacíficamente,
se procedió a su traslado a la Comisaría de Aluche. La policía
justificó los arrestos por resistencia a la autoridad, pero el titular
del juzgado de instrucción nº 38, Ramón Sáez
Valcárcel, ordenó investigar la posible ilegalidad de la
detención, pues no tuvo indicios de que la conducta de los y las
okupas constituyera el citado delito.
El inmueble que ocupa el colegio de Abraham Lincoln quiere ser
vendido por la Sociedad Minimerca, al mercado adyacente para construir
una gran superficie comercial.
CENTRO SOCIAL OKUPADO LUCRECIA:
A principios de Abril de 1994 la Asamblea Abierta de Estudiantes
de Somosaguas okupó la antigua casa abandonada de los guardias cercana
al campus universitario de Somosaguas, propiedad de la Universidad Complutense
de Madrid. En este lugar tenía la intención de abrir un Centro
Social Autogestionado que se llamara Lucrecia Pérez, en memoria
de la inmigrante dominicana asesinada por un grupo de fascistas en la cercana
discoteca abandonada "Four Rosses".
El día 22 de abril se celebró una Junta de Gobierno
de la Universidad, de carácter extraordinario, a la que asistió
un representante de la asociación estudiantil ADE, vinculada al
Partido Popular, el cual presionó para que el local okupado fuera
desalojado, según cuentan los y las okupas. La resolución
final de esta Junta fue la de derribar la antigua casa de guardias. El
sábado 23 de abril, aprovechando que nadie se encontraba en el interior
del inmueble, el Centro Social Lucrecia Pérez fue derribado.
Los y las jóvenes estudiantes que apoyaban la okupación
realizaron una campaña de denuncia por el derribo del local, okupando
finalmente dos aulas a las que se les quitaron los cerrojos para que no
pudieran ser cerradas y así pudieran ser utilizadas por los y las
estudiantes como lugares de reunión y de realización de actividades.
CENTRO SOCIAL OKUPADO PACISA:
El día 17 de junio de 1994, al termino de una manifestación
en protesta por el desalojo del Centro Social Minuesa y en contra de la
especulación, unas 1.500 personas se dirigieron a la antigua fábrica
de material de precisión y galletas Pacisa S.A., en la Ronda de
Atocha nº 35, que había sido okupada horas antes por un grupo
de jóvenes con la intención de crear allí un nuevo
centro social que sustituyera al de Minuesa. Aquella misma noche se celebró
en el recién inaugurado Centro Social Autogestionado Pacisa una
fiesta Pro-okupación. A lo largo del fin de semana y de toda la
semana siguiente los y las okupas llevaron a cabo las tareas de limpieza
y de rehabilitación del inmueble que en el momento de ser okupado
se encontraba en un avanzado estado de deterioro.
La antigua fábrica PACISA fue adquirida, por sesenta y
nueve millones de pesetas por el Instituto Nacional de Artes escénicas
y de la Música (INAEM), del Ministerio de Cultura el día
31 de julio de 1986 a su antiguo propietario Federico Bonet S.A.
En abril de 1987 la Asamblea de Okupas de Madrid okupó
la fábrica abandonada, en la que tan solo se había celebrado
una fiesta de Nochevieja y una obra de teatro desde que el INAEM había
adquirido el inmueble. Los y las okupas querían crear allí
una universidad polpular, esta okupación duró tan solo cinco
días (Ver Ronda de Atocha).
En 1987, tras la okupación, el INAEM presentó un
proyecto para crear en la finca, de 7.068 metros cuadrados de superficie
edificada, un centro de producciones teatrales. En 1990 también
el INAEM planteó crear allí el futuro Teatro Nacional, sin
embargo ninguna de las propuestas fue llevada a la práctica. Después
de representarse La Orestiada de Esquilo en 1990 el inmueble quedó
abandonado hasta el día 17 de junio de 1994, día en el que
se volvió a okupar.
Durante el mes que permaneció abierto el Centro Social
Pacisa se crearon diferentes comisiones de trabajo para rehabili-tar el
edificio, así como para crear las diferentes actividades que iban
a ser ofrecidas al barrio. Algunas de las actividades que se propusieron
fueron: cine de verano; clases de albañilería, mecánica,
teatro y malabares; conciertos de música; charlas; debates y exposiciones.
También se crearon una serie de locales abiertos a todo el público:
gimnasio, bar, comedor, locales de reunión, un huerto etc. Los y
las okupas llegaron a elaborar un proyecto de rehabilitación del
inmueble, que llevarían a cabo a cambio de que el INAEM les permitiera
autogestionar el centro.
Sólo una parte de la finca está declarada en ruína,
un bloque de seis plantas situado al fondo del patio principal. Sobre el
resto del edificio no hay expediente de ruína. El edificio está
protegido con el Nivel 1 (Respeto para las fachadas y volúmenes)
por tratarse de un edificio insólito de Madrid.
A petición del INAEM el juzgado nº 13 de Madrid dictó
la orden de desalojo de la fábrica okupada. El desalojo se produjo
la mañana del día 13 de julio de 1994, cuando cuarenta y
cinco policías nacionales desalojaron a una decena de okupas que
se encontraban en ese momento dentro del edificio. El desalojo transcurrió
sin incidentes. Los y las okupas afirmaron que el desalojo había
sido ilegal, ya que el día 8 de ese mismo mes habían presentado
en el Juzgado nº 13 de Plaza de Castilla un escrito de autoinculpación
firmado por treinta personas, que antes del desalojo deberían haber
sido llamadas a declarar.
Como protesta al desalojo los y las okupas se manifestaron el
día 21 de julio frente al Teatro María Guerrero, lugar donde
se realizaron algunas pintadas que decían cosas como: "El INAEM
desaloja la kultura popular".
El día 25 de octubre de 1994 se debió celebrar
el juicio contra diez de los y las okupas de Pacisa, sin embargo este no
se llegó a realizar ya que el INAEM, denunciante, retiró
los cargos de coacción a la propiedad que habían interpuesto
contra los y las jóvenes okupas.
Tras el desalojo de Pacisa los y las okupas se trasladaron a
un almacen abandonado en la calle de Bernardino Obregón nº
15-17 con el fin de crear nuevamente un Centro Social en la zona de Embajadores.
CENTRO SOCIAL OKUPADO INTIFADA:
Tras el desalojo de la antigua fábrica Pacisa, los y las
okupas trasladaron sus proyectos a la vecina calle de Bernardino Obregón
nº 15-17, donde okuparon un almacen abandonado. El inmueble pertenecía
a dos propietarios que, desde hacía más de veinte años,
lo tenían arrendado, con una renta antigua a Galerías Preciados.
Aunque Galerías Preciados afirmó que el almacén estaba
siendo utilizado como almacén secundario para guardar elementos
de decoración, okupas y vecinos afirmaron que el local estaba abandonado
desde hacía más de una década.
Galerías presentó denuncia en la comisaría
de Arganzuela, en la Junta Municipal de Distrito y en el Juzgado.
El local fue okupado a finales de julio de 1994 por una decena
de personas. Se limpió y habilitó para crear en él
un centro social, aunque tampoco se descartó la posibilidad de acondicionar
una de las plantas del edificio para crear viviendas para gente sin recursos
y sin hogar. Tras las obras de acondicio-namiento fue abierto el Centro
Social Autogestionado Intifada, como había sido bautizada esta okupación.
A la entrada de este centro se podía leer: "Mientras exista pobreza
no respetaremos la Propiedad Privada", "Deretxo a tetxo".
En el centro social se dieron clases de fotografía, vídeo,
malabares, pintura, cerámica y teatro. También se hicieron
pases de vídeo, exposiciones y conciertos de música. También
se ofrecían locales de reunión para grupos de jóvenes
y asociacio-nes, un bar, una terraza de verano, un comedor popular y una
pista de monopatín, también se proyectó abrir una
consulta de homeopatía y se pretendía elaborar una revista.
Todo este proyecto se vio truncado en día 18 de
octubre de 1994, cuando a las 9:30 horas medio centenar de policías
procedieron al desalojo del inmueble, en ese momento sólo se encontraba
una persona en su interior.
CENTRO DE CULTURA POPULAR "EL BARRIO":
El nº 325 del Paseo de Extremadura fue okupado en el año
1992 por un grupo de jóvenes para cubrir la necesidad que tenían
de vivienda. Fue a mediados de 1994 cuando parte de este edificio fue habilitado
para crear en el un centro social, o de Cultura Popular como así
lo denominaron el grupo de okupas que lo gestiona.
El Centro es gestionado por un colectivo de jóvenes del
Paseo de Extremadura, que vieron la necesidad de abrir un espacio autogestionado
en el que se realizaran actividades y ofreciera espacios para que estas
fueran realizadas.
Esta okupación, además de albergar viviendas, ofrece
la posibilidad de poder participar en clases de fotografía, malabares,
bajo eléctrico y autodefensa; fiestas para recaudar fondos para
causas sociales; charlas; debates y pases de vídeos. También
oferta la posibilidad de poder reunirse los diferentes grupos y asociaciones
del barrio en el local, así como una distribuidora de material alternativo
y un bar.
CENTRO SOCIAL OKUPADO SIENA:
El día 11 de noviembre de 1994 un grupo de okupas, pertene-cientes
a dos colectivos del barrio de Quintana, okuparon una antigua vaquería
situada en el nº 40 de la calle de Siena. Tras la visita de la Policía
Municipal los y las okupas comenzaron con las tareas de limpieza y habilitación
del local.
El día 3 de diciembre se inauguró el Centro Social
Siena, en el que, durante sus cuatro meses de vida, se celebraron representaciones
teatrales, exposiciones de fotografía, fiestas, charlas, debates,
reuniones etc.
El propietario de la vaquería, la empresa Liber 2.000
-según los y las okupas-, interpuso una denuncia contra el grupo
de okupas que fue archivada por el juzgado. Sin embargo, aprovechan-do
que tenía una licencia de derribo expedida por el Ayuntamien-to,
el día 6 de marzo, cuando no se encontraba nadie dentro del edificio,
se procedió al derribo de este. Aunque algunas personas vinculadas
al Centro Social, enteradas del derribo, pidieron que se las dejase entrar
en la vaquería para sacar sus pertenéncias, su petición
fue denegada. Razón por la cual presentaron una denuncia contra
el propietario por coacciones y derribo ilegal.
OTRAS OKUPACIONES EN EL MUNICIPIO DE MADRID:
Otras de las okupaciones que han existido durante el período
del 91 al 94 han sido la de la calle de Valderribas en Vallecas, okupación
utilizada como viviendas y que fue desalojada el día 19 de abril
de 1992.
También en la zona del Puente de Vallecas se encontraban
las viviendas okupadas de la calle de California, todavía continua
alguna de estas, gracias a la resolución de un juez, quien frente
a la denuncia de un propietario primó en el juicio el derecho a
la vivienda sobre el de propiedad, al no ser esta utilizada.
En el Kilómetro 9 de la Carretera de Andalucía,
en el distrito de Villaverde, se encuentra una de las okupaciones más
grandes de Madrid, la de la antigua fábrica Boeticher, que alberga
en su interior locales para más de ochenta y seis personas y viviendas.
Esta okupación funciona como Centro Social Autogestionado y en ella
se realizan diferentes actividades.
También existe una okupación en el barrio de La
Elipa, en la calle de Luis Piernas nº 24,lugar donde vive un grupo
de jóvenes okupas en una casa de dos plantas.
En las calles del Ángel y de San Isidro Labrador, en el
barrio de La Latina existen otras dos okupaciones, la primera, una corrala
okupada por parte de los y las okupantes de Sombrere-ría, y la segunda
es un edificio okupado por parte de las personas que okuparon en Ave María
nº 12.
En la actualidad (finales de 1994) el número de casas
okupadas en la Comunidad de Madrid supera la treintena, encon-trándose
la mayor parte de ellas en la capital.
MÓSTOLES:
El 9 de marzo de 1992 seis personas okuparon un edificio
vacío en la Av. de la Constitución. Pese a las presiones
de la propiedad el edificio que constaba de quince pisos fue paulatina-mente
okupado hasta su totalidad.
En mayo de 1994 un grupo de jóvenes pertenecientes a un
colectivo de Móstoles okuparon un edificio en la zona del Cuartel
Huertas. En este inmueble, perteneciente a una inmobiliaria y que había
sido expropiado por el Ayuntamiento para la remodelación urbanística
de la zona, los y las jóvenes okupas abrieron el Centro Social Autogestionado
Huertax.
A finales de 1994 los y las okupas recibieron la sentencia judicial
que ordenaba el desalojo del inmueble okupado. El 14 de febrero de 1995
a las 11:00 hs de la mañana efectivos de la Policía Local
de Móstoles y de la Unidad de Intervención Policial procedieron
al desalojo de diez okupas que se encontraban dentro del inmueble. El desalojo
fué tranquilo en el interior del edificio, los y las jóvenes
okupas, que hicieron una resistencia pacífica, fueron puestos y
puestas en libertad tras su identifi-cación. En el exterior, la
Policía cargó contra un grupo de simpatizantes de la okupación
que se habían concentrado frente al edificio para demostrar su rechazo
al desalojo.
El 29 de mayo de 1995 se celebró el juicio contra los
y las okupas del Centro Social Huertax en el Juzgado de Instrucción
nº 4 de Móstoles acusándoles de ocupación de
vivienda y coacciones.
LEGANÉS:
Fue en esta localidad del sur de Madrid donde más temprana-mente
comenzó el fenómeno de okupación fuera de la capital
- en noviembre de 1985 se okupó el número 6 de la calle del
Alhelí, desde este momento el "fenómeno okupa" ha seguido
desarrollándose en Leganés.
El día 19 de marzo de 1993 la Asamblea de Okupas de Leganés
okupó una fábrica abandonada en uno de los polígonos
industriales de esta localidad. La intención de los y las veintiseis
jóvenes okupas era la de crear en este inmueble un centro de reunión
autogestionado en el que se realizasen diversas actividades culturales
y de interés social. Por orden del juez esta okupación fue
desalojada meses más tarde.
En julio de 1993, tras ser desalojados los y las okupas de la
fábrica, estos y estas intentaron entrar nuevamente en otros inmuebles
abandonados. Intentaron okupar tres casas, pero acabaron en fracaso. Finalmente,
al cuarto intento, entraron en unas antiguas dependencias de un centro
psiquiátrico, propiedad de la Comunidad Autónoma de Madrid,
situado en la calle de Aragón s/n, que llevaba abandonado desde
1976.
Varios días pasaron los y las okupas realizando trabajos
de desescombro y limpieza del edificio, para poder hacer de él su
hogar y un centro social autogestionado, en el que pudieran desarrollar
actividades y tratar temas de interés social.
A los pocos días de la okupación el conserje de
las antiguas dependencias psiquiátricas demandó a los y las
okupas por allanamiento de morada. En ese mismo mes de julio los y las
okupas fueron a declarar al juzgado.
Las personas que okupaban la Kasa Okupada del Cerro, como así
fue bautizado el inmueble, se entrevistaron con el director del hospital
psiquiátrico, que les aconsejó legalizar cualquier tipo de
asociación y que le hiciesen llegar los proyectos que pensaban poner
en marcha, según nos cuentan los y las okupas.
También se entrevistaron con el Alcalde de Leganés,
quien, según los y las okupas, les mostró su apoyo y aseguró
que intercedería a su favor ante la propiedad.
Durante los dos años que viene funcionando esta okupación
ya se han realizado numerosas actividades: Charlas, debates, pases de vídeo,
horno de pan y de cerámica, taller de serigrafía, conciertos
de música... También se han habilitado gran número
de estancias que albergan un bar-distribuidora de material alterna-tivo,
locales de ensayo, comedor popular vegetariano, una sala de conciertos,
locales de reunión, un huerto y viviendas.
TORREJÓN DE ARDOZ:
En la madrugada del día 19 de marzo de 1994 un grupo de jóvenes de Torrejón de Ardoz okuparon un local abandonado en la calle de Roma nº 8, con la intención de crear allí un centro social autogestionado, al que se llamaría C.S.A. Mateo Morral. El Proyecto de centro social se vería frustrado una semana después cuando la okupación fue desalojada.
COSLADA:
A finales de 1994 fue okupada una antigua cafetería de
las Piscinas Municipales de Coslada, en este local residió un grupo
de okupas hasta que fueron desalojados y desalojadas el 17 de enero de
1995. Según nos cuentan las personas implicadas en la okupación,
el desalojo se produjo a las 10:30 horas por dos agentes de la Policía
Municipal, quienes, de una manera violenta y sin ninguna orden judicial,
procedieron al desalojo de la okupación, que iba a ser derribada.
Los y las okupas intentaron llegar a un acuerdo con la Policía para
que les dieran unas horas antes de derribar el edificio para sacar sus
pertenencias, ya que no habían recibido un aviso previo sobre el
derribo. Ante la negativa de los agentes municipales a dar tal plazo, los
y las okupas decidieron protestar haciendo una sentada, razón por
la qe fueron desalojados en pocos minutos con gran violencia.
Cuatro jóvenes de Coslada intentaron hablar con el Alcalde,
que no se encontraba en esos momentos en el Ayuntamiento, por lo que fueron
recibidos por el Jefe de Seguridad y por un concejal, quienes, tras un
rato de diálogo, también se negaron a retrasar el derribo.
Mientras tanto un grupo de unos cuarenta jóvenes partidarios de
la okupación se concentraron frente a la antigua cafetería
okupada para protestar por el desalojo y derribo del local.
Al medio día, cuando el número de concentrados
disminuyó, se procedió al derribo del edificio. Por la noche
la protesta fue trasladada a la Comisaría de la Policía Nacional
de Coslada. Durante esta jornada de protesta fueron detenidas cinco personas
partidarias de la okupación, a las que el juez liberaría
un día después en espera de juicio.
En los días posteriores al desalojo y a las detenciones
se convocaron diferentes actos de protesta, como la cacerolada del día
20 de enero.
El 22 de enero los y las okupas convocaron una reunión
en la que informaron de la intimidación a la que estaban siendo
sometidos y sometidas por diferentes agentes de policía de la localidad.
Hoy en día se siguen produciendo okupaciones en las ciudades
y pueblos de nuestra comunidad autónoma como es el caso de Pinto
donde desde el día 24 de enero de 1995 está funcionando un
Centro Social Autogestionado.