2.4 EVALUAR LOS RESULTADOS


Al evaluar los resultados que se obtienen con los programas de entrenamiento y capacitación se presta atención a la consecución de resultados duros y dúctiles trascurrido un período de tiempo (normalmente un año). En la tabla 2 se recogen alguno ejemplo de los parámetros e indicadores más habituales. Los denominados "resultados duros" son más exigentes: tienen que ver con la incidencia de la formación en las cotas de producción, en el uso del tiempo, en el control de costes y en el mantenimiento o incremento de las cotas de calidad en productos y servicios. Se han señalado, como ejemplo, alguno indicadores de uso corriente. Estos resultados duros pueden ser traducidos directamente a términos económicos y, por tanto, valorar la rentabilidad y función de utilidad de los programas. Los resultados blandos más comunes tiene que ver con los nuevos conocimientos, habilidades y actitudes, con el grado de satisfacción laboral de los empleados, con el grado de satisfacción de los clientes con los productos y servicios, con las posibilidades de promoción y desarrollo de trayectorias profesionales, con los hábitos laborales que modifican, con las cotas de iniciativa que se generan, con el clima laboral que se instaura. Todo ello en aquello que tiene una relación directa con la existencia de programas de entrenamiento o capacitación de personal. La traducción de estos parámetros a términos económicos es de índole indirecta. Con ciertas restricciones y cautelas permiten valorar la rentabilidad y función de utilidad de los programas impartidos.

El análisis de necesidades y metas suele considerarse sólo como punto de partida para la elaboración de un buen diseño, y raramente se encuadra como una función típica del rol de evaluador. Los diseños realizados se suelen evaluar "en comité" y tampoco suele ser encuadrada como una función típica del rol de evaluador. Lo que ocurre en el aula suele evaluarse incorporando a una persona del departamento de formación como un asistente más. La evaluación de los resultados a largo plazo y las estimaciones de rentabilidad o utilidad se abordan en muy contadas ocasiones.

Las seis acepciones del concepto de evaluación y las cuatro vertientes de una evaluación sistemática requieren la utilización de métodos rigurosos y solventes que estén contrastados (Phillips, 1990). Ello entraña conectar con la tradición científica o con la tradición tecnológica.