PIC00006a.jpg (24517 bytes)

Taller de historia

Dirigido por
Luis Enrique Otero Carvajal

Profesor Titular de Historia Contemporánea.

Universidad Complutense de Madrid.
España (Spain).

wb00850_.gif (324 bytes)

PIC00007a.jpg (43614 bytes)

Bienvenid@ a nuestra página Web

wb00850_.gif (324 bytes)

complu.gif (8380 bytes)

Iciar Hériz Saracibar, licenciada en Historia por la Universidad de Deusto (País Vasco).

Nevera, televisión y seiscientos: cambios y transformaciones en los valores y percepciones de la sociedad española, 1960-1982”

wb00850_.gif (324 bytes)

Publicado en: Actas de las VI Jornadas de Castilla-La Mancha sobre investigación en Archivos: La Transición a la democracia en España. Historia y Fuentes Documentales. Guadalajara, 4-7 de Noviembre de 2003. Archivo Histórico Provincial de Guadalajara.

 La comunicación no pretende ofrecer ningún tipo de conclusiones sobre la investigación, pues esta acaba de iniciarse, sino esbozar y mostrar el objeto de la misma, los objetivos a cumplir y los fundamentos teórico-metodológicos a desarrollar. Así, estableceremos el siguiente esquema a la hora de presentar el contenido de la comunicación; primeramente definiremos el objeto de nuestro estudio, para con posterioridad establecer y justificar el marco cronológico en que vamos a enmarcar nuestra investigación. Dibujaremos las consecuencias que tuvo sobre el sistema de valores sociales el desarrollo económico y  la llegada del estado del bienestar en los países europeos y lo compararemos con el caso español. A continuación recorreremos brevemente las principales características del desarrollo económico español y su influencia en la sociedad, para finalmente definir nuestro marco geográfico de estudio y la metodología a seguir.

El sistema de valores y los cambios en el acaecidos como consecuencia de la mejora económica de España son nuestro principal objetivo. A la hora de definir el objeto de nuestro estudio tomaremos prestada la definición que sobre valores sociales realiza  Rokeach, en la que los identifica como “un conjunto de ideales abstractos, positivos y negativos, que representan las creencias de una persona sobre los modos ideales de conducta y sobre los fines últimos también ideales”(1), es decir, como una forma de expresión colectiva que permite orientar las actitudes, opiniones, juicios y acciones, transcendiendo los objetivos específicos. La importancia de los valores radica en que pueden ser considerados como el núcleo central de un sistema de actitudes y ello permite orientar la conducta en una situación social determinada. Desde nuestro punto de vista el estudio del cambio en los valores sociales dentro del conjunto de la sociedad en el periodo de tiempo especificado, puede ser un importante elemento para una mejor comprensión de la transición española.

Nuestro estudio busca observar la evolución y el cambio de los valores de la sociedad española en un periodo de tiempo muy concreto, la transición del régimen franquista a la democracia. Pero al considerar este hecho desde sus tres perspectivas posibles (económica, política y social) el marco temporal se amplia, abarcando desde el inicio del desarrollismo económico en la década de los 60, denominado por el economista Luis Ángel Rojo el “primer ciclo industrial completo de la economía española”(2), hasta la celebración de las elecciones generales de 1982 (final de la transición política). El desarrollo de una investigación acerca del cambio en los valores sociales en España, no es algo novedoso, ya desde finales de la  década de los 70 los sociólogos españoles han llevado a cabo copiosos trabajos que estudian este proceso(3),  pero partiendo siempre de postulados de su propia disciplina, que olvidan en muchos casos el contexto, las causas y consecuencias del tema que nos ocupa. Por ello,  nuestra investigación propone sumergirnos en mundo de los valores sociales, sin olvidar el contexto histórico en el que se desarrollan los cambios, puesto que es él quien nos permite ver la dualidad cambio-continuidad necesaria para el estudio en profundidad de los valores sociales(4).

Así, si observamos la década de los 60, veremos como las innovaciones tecnológicas y el desarrollo económico ejercieron una fuerte presión sobre las estructuras normativas de la sociedad, sobre su cultura y por consiguiente sobre los valores que los miembros de esa sociedad sustentaban. Es decir, una mayor apertura del diafragma con el que observamos  el objeto que nos ocupa, nos permite, no solo ver el resultado final (consecuencia del cambio), sino que nos ofrece la posibilidad de observar todo el proceso de transformación, en el que el medio es imprescindible para entender la metamorfosis final. Al mismo tiempo consideramos que la evolución de los valores sociales en el periodo de tiempo elegido, es un elemento importante para una mayor compresión de la transición española (en sus tres dimensiones, política económica y social), puesto que los valores sociales no son ajenos a ninguno de sus actores (ya sean pasivos o activos) sea cual fuere su ocupación o posición social, puesto que nadie que viva en una sociedad escapa a la realidad institucional que esta impone, e incluso los valores contrainstitucionales aspiran a institucionalizarse de alguna forma dentro de ella. Esta permeabilidad de los valores en todas las capas e individuos que conforman el entramado social, nos remite a la metáfora utilizada por Blau en la que relaciona los valores sociales con los medios de comunicación y en la que afirma :

todas las relaciones y las transformaciones sociales implican comunicación. La comunicación directa entre personas exige contactos directos pero para la mayoría de los miembros de las grandes colectividades es imposible entrar en contacto personal... de aquí que surja la necesidad de un mecanismo social que permita la proliferación de una comunicación social en una comunidad y que proporcione los vínculos mediadores entre los comunicantes que están distanciados” (5)

La periodización de la investigación que presentamos nos permitirá asomarnos a un fenómeno muy común dentro de los países europeos que están iniciando su industrialización a gran escala, en los que se observa una clara yuxtaposición de los valores de las comunidades rurales que se incorporan al sistema cultural propio de una sociedad industrializada, produciéndose así una simultaneidad de los valores existentes en esas sociedades. Situación que viene favorecida por la aceleración histórica de los cambios que han generado sociedades complejas, donde “lo viejo” persiste, contraponiéndose a “lo nuevo”. Esta superposición dará como resultado la aparición en la  escena social de valores postmaterialistas que rivalizarán por la supremacía con los  valores materialistas(6). Estos últimos se corresponderían con la consecución de necesidades fisiológicas (alimentación, vivienda, agua...) y necesidades de seguridad, mientras que los primeros van ligados a la búsqueda de la satisfacción de necesidades sociales, de estima y de autorrealización. Esto no significa que los valores de tipo económico no sean importantes para los postmaterialistas, pero los segundos (materialistas) pondrán su acento también en valores como la seguridad, el orden y la estabilidad de la sociedad, mientras que el primero de los grupos incidirá más en la libertad de expresión, la humanización de la sociedad, la estética del entorno, una mayor sensibilidad social. Pero si observamos detenidamente, este proceso, en  el caso de España, veremos como esa superposición de valores sociales y culturales, fruto de la mejora económica y de la afluencia de emigrantes a las zonas más industrializadas del país (como es el caso de Madrid), tiene como consecuencia la superposición o coexistencia de tres culturas simultaneas en lugar de dos como sucede en el resto de Europa. Así, encontraremos sectores ligados a  la cultura tradicional, a la modernidad (valores materialistas) y en menor medida y muy alejada de la media europea a la posmodernidad (valores posmaterialistas), que se verá más retrotraída, si cabe, por la crisis económica del año 73 que supuso un retroceso hacia los valores materialistas. Esta diferenciación del caso español con el resto de Europa es consecuencia de la demora sufrida en el  crecimiento económico y de la tardía llegada del estado del bienestar a nuestro país. La superposición de tres sistemas culturales o de valores dentro de la sociedad española, puede corresponderse perfectamente con tres generaciones diferentes dentro de una misma familia: el abuelo seguiría anclado en la cultura tradicional, bien por que seguía los postulados del régimen, que consideraba la tradición como pilar fundamental de su sistema cultural, bien porque procedía de un ámbito rural; los padres representarían fielmente la perfecta encarnación de los valores materialistas sumergidos en un consumismo feroz, siempre a las ordenes de la máxima “tanto tienes tanto vales”; y finalmente los nietos serían los depositarios de los valores posmaterialistas exigiendo mayores libertades individuales, mejoras sociales... Esta situación provocó de forma irremediable un choque generacional, tras el cual se empezó a demostrar una cierta frialdad hacia los valores éticos y estéticos de la tradición, y un marcado interés por todo lo que venía de fuera. El peso importantísimo y diferenciador de la cultura tradicional se refleja y es consecuencia del fenómeno sociológico que constituyo la inmigración rural.  Es cierto, que los elementos de este sistema de valores pervivieron durante más tiempo que en el resto de las sociedades industrializadas, pero esto no evitó que las personas provenientes del mundo rural percibieron su diferencia como un retraso y como un valor negativo. Esta circunstancia les llevo, lentamente a intentar asimilarse a la cultura y a los valores de la gran ciudad, hecho que resulta irónico si nos detenemos a pensar que el régimen franquista aspiraba a conservar la estructura de la propiedad agraria, viendo en ello y en las familias rurales los pilares básicos del conservadurismo. Cabe destacar que lo primero que perdían los emigrantes era su sentimiento religioso (otro de los pilares culturales básicos del régimen), pues la nueva monocultura que se les imponía era el consumismo, además en la gran urbe la Iglesia estaba lejos de poder ejercer la atención y presión personalizada que ejercía en las áreas rurales.

Esta paulatina transformación que acabamos de describir la ejemplifica el desarrollo económico e industrial español que  trajo consigo el incremento del consumo,  aumentando los gastos en vivienda, cultura, enseñanza, sanidad, viajes, transportes..., así como el consumo de bienes duraderos como lavadoras, frigoríficos, televisores o coches, transformando radicalmente, en menos de veinte años, la fisonomía de los hogares y las calles. Así, mientras que en 1960 solo el 1% de los hogares españoles tenían televisión,  el 4% disponía de frigorífico y el mismo porcentaje tenía en su haber un automóvil,  nueve años después el 62% de los hogares españoles disfrutaban en su salón de un televisor, el 63% tenía un frigorífico y un 24% disfrutaba de las comodidades de tener un coche propio. Pero a pesar de estos cambios sustanciales España al inicio de la década de los 70 tenía un retraso de cuatro o cinco años con respecto a los niveles de consumo y bienestar de Francia o de Italia. Aun así, la introducción dentro de la vida cotidiana de estos avances tecnológicos supuso cambios en el comportamiento de sus usuarios, el automóvil  modificó notablemente la función social del domingo, puesto que ahora se imponía la excursión  dominical o de fin de semana, surgiendo en este mismo momento el concepto hasta entonces desconocido de “segunda vivienda” convirtiéndose en una de las máximas aspiraciones de la clase media y alta. Junto con estos datos, existen otros que nos permiten hablar de desarrollo y de difusión del bienestar, y no solo de crecimiento económico, teniendo en cuenta que ni siquiera el término “desarrollo” es sinónimo de modernización. Observamos  como se produce un aumento de población y se incrementa la esperanza de vida reduciéndose la tasa de mortalidad, todo gracias a una mejor alimentación de la población, también la tasa de analfabetismo desciende al 5,7%, y para el en periodo 1960-1970  evoluciona de forma significativa la estructura del gasto anual medio por persona con respecto a los años finales de la década de los 50, reduciéndose el peso de la alimentación dentro del presupuesto familiar (53,8%), porcentaje que para el año 1974 había caído hasta el 36,7%. Esta nueva situación económica y material de los hogares españoles supuso un notabilísimo cambio en las pautas de consumo, hecho íntimamente ligado, tanto a una transformación en la estructura de los gastos, como en las  modificaciones en el comportamiento de los consumidores, como pone de relieve la siguiente tabla:

 

Grupo de gastos

% 1964- 1965

% 1973-1974

Alimentación y tabaco

48,7

38

Vestido y calzado

14,9

7,7

Gastos del hogar

5,6

8,1

Servicios médicos

2,5

2,6

Vivienda

11,0

14,5

                       

                     

 

 

Caprarella, M.: Madrid durante el Franquismo. Crecimiento económico, políticas de imagen y cambio social, Ed. Consejo Económico y Social, Madrid, 1999  p108.

 La nueva y beneficiosa situación económica iniciada en la década de los 60 favorecerá la aparición de una sociedad inmersa en “la cultura de la evasión”(7) cuya audiencia era superior a la que recibía la cultura oficial emanada de los organismos del régimen. Este hecho fue visto con buenos ojos por el régimen que permitió a los intereses económicos privados la explotación de una cultura de consumo carente de preocupaciones intelectuales y políticas, y por tanto política y culturalmente inocua. El cine, la radio, los espectáculos deportivos y la televisión fueron en los años sesenta los principales ingredientes de aquella subcultura. Pero a medida que las condiciones económicas mejoraban la “cultura de la evasión” fue cediendo posiciones, muy lentamente, a valores de corte postmaterialistas que abogaban por la necesidad de mayores beneficios sociales, mayor participación ciudadana..., es decir, exigencias intelectuales y sociales propias de cualquier sociedad en vías de modernización Valores que se asentaron de forma férrea en la sociedad española (8) como lo  demuestra la siguiente tabla extraída del libro de Benito Villalain, titulado La sociedad española de los 90 y sus nuevos valores:

 

Tipos de valores

España

1980

España

1989

España

1990

UE

1980

UE

1989

Materialistas

62

42

22

44

22

Mixtos

26

41

58

47

59

Posmaterialistas

12

17

20

9

19

Benito Villalain et al: La sociedad española de los 90 y sus nuevos valores, Ed. Fundación Santa Maria, Madrid, 1992, p.29

 Como ya hemos señalado con anterioridad, nuestro propósito es el estudio del cambio de valores en el seno de la sociedad española, observándolo desde todos los ángulos posibles y teniendo muy encuentra el contexto histórico en el que estas transformaciones se producen. Asimismo, también hemos reflejado en nuestra exposición como una de las características fundamentales de los países y sociedades en desarrollo es el choque que se produce entre los valores de las comunidades rurales que se incorporan a una sociedad industrializada, con los nuevos valores que esta última esta generado. Esta característica nos ha llevado a elegir el Área Metropolitana de Madrid como área geográfica idónea para el desarrollo del estudio que estamos proponiendo, puesto que en este espacio geográfico podemos observar de forma clara la dualidad cambio-continuidad  artífice de los cambios de valores sociales. Esta posibilidad viene marcada, sin lugar a dudas, por la afluencia masiva de individuos de las más diversas procedencias, según Barbancho casi un tercio  procedía del área del Tajo Occidental, que comprende Ciudad Real, Toledo, Cáceres y Badajoz, y una cuarta parte de Andalucía y el Tajo Oriental (Burgos, Soria, Segovia y Ávila)(9), y que transformaron no solo la estructura social de la ciudad y sus alrededores, sino también su morfología y sus actividades industriales. Así, la afluencia de emigrantes, por lo general varones jóvenes y solteros supuso un relevo generacional dentro de la población asalariada, consiguiendo que en 1970 un 40,3% de los asalariados tuviera menos de 30 años, la mayoría de los cuales se había establecido en lo que hoy denominamos corona-metropolitana. Todos estos hechos acabaron convirtiendo a la ciudad de Madrid, hacia el año 1970, en una metrópoli industrial. Con anterioridad a este hecho, en septiembre de 1964, se había creado el Área Metropolitana de Madrid, en la que fueron incorporados 23 municipios, y que estableció dos grandes áreas de expansión: una  situada en el Sur y Este de la ciudad, dedicada a la industria, y otra de carácter residencial situada en el Noroeste, creando así una marcada segregación territorial y poblacional. A esta organización del espacio urbano del Área Metropolitana  Chueca Goitia, la define como un “esquema social mixto concéntrico sectorial” (10) en el cual las clases altas y bajas pueden compartir la periferia, en el sentido de que viven lejos del centro, pero dentro de la corona periférica no viven en los mismos barrios.

De igual forma que se incrementaba su población, su peso económico e industrial  en la economía del país iba en aumento, al igual que la importancia del sector servicios, que desempeñó un papel de primer orden el nacimiento y primera consolidación de la sociedad de consumo, que fue, sin lugar a dudas, generadora de nuevas demandas y proveedora de nuevos servicios,  y que tubo como consecuencia la transformación y revolución de comportamientos, hábitos, costumbres y mentalidades. Los crecientes niveles de ingresos de la población madrileña, que según Anderson para 1966-1967 experimentaron un crecimiento superior a la productividad(11),  asociados al crecimiento económico permitieron su acceso al mercado de bienes de consumo(12). Esta nueva situación supuso “un viaje intergaláctico” que partía de la llegada de los electrodomésticos al hogar, y que finalizaba con el protagonismo de los grandes almacenes, transformando radicalmente a la población, ahora absorta en las pantallas de televisión de un universo consumista que favoreció el despegue del sector terciario. Dadas las características sociales, económicas y políticas de este espacio geográfico hemos considerado que su elección como ámbito de estudio puede ser propicia para una buena observación de los cambios sociales producidos desde la década de los 60 hasta el final de la transición. Pero dentro del Área Metropolitana de Madrid y de la propia ciudad, hemos realizado una selección cualitativa espacios en los que centrar nuestra investigación:

Getafe: Este municipio pertenece a la denominada “primera corona”(13) del Área Metropolitana de Madrid. Su población comenzó su  crecimiento desde la década de los años 30, pero fue sin duda a partir de los años 60, con la instalación de nuevas industrias cuando esta localidad inicio su expansión poblacional. El resultado fue la consolidación de una población muy joven cuya crecimiento natural se elevaba progresivamente (alcanzando en 1975 el número de 4000 nacimientos y no más de 350 defunciones)(14), y cuyos lugares de origen solían ser ciudades de menos de 50.000 habitantes, que podríamos definir como áreas rurales. Así, Getafe será junto a Madrid durante la década de los sesenta, uno de los municipios de la comunidad que registe el saldo migratorio positivo mas alto (+159.473). La mayor parte de su población trabajaba en el propio municipio, repartidos entre las grandes y medianas empresas, y los pequeños talleres de la rama del metal. La masiva afluencia de nuevos pobladores dejo al descubierto la falta de infraestructuras urbanísticas y sociales.

Orcasitas: En este barrio madrileño, que hasta 1954  perteneció al pueblo de Villaverde, (fecha en la que ambos fueron incorporados a Madrid),  en el ultimo cuarto del siglo XX a penas si había luz eléctrica, carecía de alcantarillado, de transportes públicos y de instalaciones sociales. Es un barrio surgido de un campamento de chavolas, en el que la  mayor parte de la población, en 1970,  procedía de Toledo, y en el que según los estudios realizados sobre la alimentación de los madrileños en los años finales de la década de los 60,  era el lugar donde menos  y peor se comía. Dado el inicio del barrio los vecinos se vieron obligados a luchar  por permanecer en sus “casas”, hecho  que en noviembre de 1977  el Tribunal Supremo les confirmó. Para lograr este fin los vecinos crearon una asociación en la que primaba la voluntad del barrio. Su lucha contra las instituciones, como ya hemos visto, se saldo con la tardía construcción de un barrio con instalaciones y casas adecuadas para vivir. Asimismo, de esta asociación surgió la creación de aulas de alfabetización con las que los vecinos de este barrio buscaban autocombatir su propia marginación.

Pozuelo de Alarcón: Municipio integrado en el Área Metropolitana Oeste de Madrid. Desde el inicio del siglo XX comenzó, en sus alrededores, el auge de hotelitos destinados al veraneo, que poco a poco fueron reduciendo el suelo dedicado a la agricultura y a los bosques en beneficio de la superficie habitada. Como consecuencia de una distribución urbanística desigual hoy dentro de lo que denominamos Pozuelo distinguimos cuatro zonas de ocupación; los núcleos antiguos de pozuelo-pueblo y pozuelo-estación, con sus correspondientes ensanches, que actualmente forman una unidad urbanística; el núcleo antiguo de Humera y las primeras urbanizaciones de Somosaguas y sus correspondientes ensanches cuya construcción se llevo a cabo en la primera mitad del siglo XX, en forma de casa unifamiliares o adosados y que a partir de los años 60 se convertirán en residencias permanentes; las urbanizaciones del Oeste del termino (Pradolargo, La Cabaña, Montealina, Montecarlo) que siguen la estructura de las anteriores pero ya desde un primer momento fueron construidas cono residencias permanentes; y las urbanizaciones de la ampliación de la Casa de Campo cuyo trazado urbanístico es completamente diferente al resto de las zonas, puesto que esta estructurado en edificios de manzana cerrada, esta dotado de mejores servicios. Como ya hemos señalado el  inicio de la década de los 60 y las  mejoras económicas supusieron la creación de una larga serie de urbanizaciones y viviendas unifamiliares desconectadas de la estructura urbana, con un amplio déficit de equipamientos que en la década de los 90 seguía patente. En el año 1991 el Censo establecía que las profesiones mas frecuentes entre los vecinos de Pozuelo eran la de técnico superior, empleado de la administración y comerciante.(15), es decir, la mayor parte de la población, el 71%, trabajaba en el sector servicios y en su mayoría fuera del municipio. El resto de la actividad económica se distribuye entre comercios de textiles o alimentación y pequeños talleres de automóviles, madera y tapizados.

El objeto de nuestra investigación nos remite directamente al ámbito de la historia social, y al mismo tiempo el enfoque que deseamos darle  al marco de lo local y lo regional considerándolo, no como un mero apéndice derivado de estudios de carácter macrohistórico, sino como un fin en si mismo, capaz de reconstruir con posterioridad una historia global. Así, después de los debates historiográficos de la década de los 80, se opto por efectuar un giro en la denominada historia social abogando por la necesidad de prestar “una atención privilegiada a las condiciones materiales y a las mentalidades y comportamientos” de los individuos,  sugiriendo que “el estudio de estos nuevos temas debe comenzar a partir de la diversidad local y regional”(16), ya que posibilita la comprensión de fenómenos y el análisis de parte de la realidad social que dentro de una óptica macro desaparecerían o serían irrelevantes, facilitando, así, la identificación de cambio social como un cambio de índole cultural y no únicamente como una mera transformación de las estructuras socioeconómicas  Este postulado a favor de la historia social no implica que la realidad material y económica de la sociedad que vamos a estudiar haya caído en el saco oscuro del olvido, muy al contrario, buscamos una estrecha vinculación entre todos los factores (políticos, sociales, económicos, culturales...) que inciden y conviven con el sujeto de nuestro estudio, puesto que consideramos que  el camino mas fructífero por el que puede caminar la historia es el que le acerca al resto de las disciplinas. Así, la elección determinados puntos geográficos para desarrollar nuestro estudio nos posibilitará la aplicación de técnicas propias de la historia oral, permitiéndonos obtener datos de las tres generaciones, que con anterioridad hemos citado, participes del cambio en los valores sociales. Esta parte de la investigación correspondería a un análisis cualitativo de la realidad que nos interesa, y estaría acompañado por un análisis cuantitativo de la misma que supondría el estudio de datos como el índice de ingresos, el equipamiento de los domicilios, niveles de consumo....Todos estos datos nos permitirán la consecución de una descripción densa en la que ningún elemento prevalecerá sobre el resto y cuyos resultados servirán, no solo para mostrarnos los cambios sociales del espacio delimitado para la investigación, sino que al miso tiempo nos de las pautas generales de comportamiento aplicables a otros marcos geográficos  y sociales de la misma naturaleza.

APÉNDICE:

Una de las principales consecuencias del crecimiento económico en Madrid, fue el constante aumento de la población provincial:

 

Años

Número de habitantes

1955

2210000

1962

2762000

1964

2982.000

1967

3338.201

1969

3592451

1971

3861093

1973

4099183

1975

4344479

Caprarella, M.: Madrid durante el Franquismo. Crecimiento económico, políticas de imagen y cambio social, Ed. Consejo Económico y Social, Madrid, 1999, p.295.

 Cohesión familiar entre jóvenes de 18 a 24 años en diversos años:

Niveles de cohesión familiar

1981

1984

1989

Su padre y su madre estan muy compenetrados entre si

77

83

82

Mas compenetrados con su madre

72

78

75

Mas compenetrados con su padre.

61

64

61

 

Villalain Benito et al: La sociedad española de los 90 y sus nuevos valores, Ed. Fundación Santa Maria, Madrid, 1992, p. 31

 

Índices de satisfacción con la vida en casa medido en escala de 1 a 10:

 

De 18 a 24 años

 

 

De 18 a mas de 65 años

 

 1981

1984

1989

1981

1990

6,83

7,02

7,17

7,43

7,58

Villalain Benito et al: La sociedad española de los 90 y sus nuevos valores, Ed. Fundación Santa Maria, Madrid, 1992.

 

Tipo de virtudes

Cualidades consideradas importantes para ser desarrolladas en los niños en el hogar.

          1981

      1990

Orden social

Buenos modales

53

83

Disciplina externa

Obediencia

30

44

Autonomia

 

Imaginación

independencia

24

24

41

36

Disciplina

 

Disposición a trabajar duro

 


Sentido de la economia y espiritu de ahorro.

41

 

 

11

29

 

 

27

creencias

Fe religiosa

22

27

Fuerza

 

 

Determinación y perseverancia

 

Abnegación

13

 

4

21

 

5

 

Disciplina

 

Sentido de la responsabilidad

Tolerancia y respeto

63

 

44

80

 

74

Villalain Benito et al: La sociedad española de los 90 y sus nuevos valores, Ed. Fundación Santa Maria, Madrid, 1992.

 BIBLIOGRAFÍA:

Anderson, C.: The political economy of modern Spain, University of Wisconsin, Melwakee, 1979.

Barbancho, A.: Las migraciones interiores españolas (1961-1970), Ed. Instituto de Estudios Estadísticos, ,Madrid, 1970.

 Villalain Benito et al: La sociedad española de los 90 y sus nuevos valores, Ed. Fundación Santa Maria, Madrid, 1992.

Blau, Intercambio y poder en la vida social, Ed. Hora, Barcelona, 1983.

Caprarella, M.: Madrid durante el Franquismo. Crecimiento económico, políticas de imagen y cambio social, Ed. Consejo Económico y Social, Madrid, 1999 

Carr, R. et Fusi, J.P.: España de la Dictadura a la Democracia, Ed. Planeta, Barcelona, 1983.

Chueca Gotilla: Madrid una cuidad con vocación de capital, Ed. Pico Sacro, Santiago de Compostela, 1974.

Domene, D. et al: Pozuelo de Alarcón. Introducción al estudio de la localidad, Ed. concejalía de Enseñanza del Pozuelo, Madrid, 1994.

EIDA, Getafe. Lucha obrera bajo el franquismo, Ed. Union Sindical de Madrid de CCOO, Madrid, 1977.

Fusi, J.P.: “El boom económico español” en Cuadernos de Historia 16, num. 34, Madrid.

Inglehart, R.: El cambio cultural en las sociedades industriales avanzadas, Ed. Siglo XXI, Madrid, 1991.

Martínez, J. A. (coord.): Historia de España. Siglo XX, 1939-1996, Ed. Cátedra, Madrid, 1999.

Orizo, F.A.:Los Nuevos Valores de los españoles. España en la encuesta europea de valores, Ed. Fundación Santa María, Madrid, 1991.

Santos Julia, Ringrose, D., Segura, Cristina: Madrid, historia de una capital, Ed. Alianza, Madrid, 2000.

Perez Sánchez, G.: “Una manera de hacer historia social. O la confirmación de un nuevo enfoque” en La Historia social en España. Actualidad y perspectivas, de Castillo, S. (coord.), Ed, Siglo XXI, Madrid, 1991.

 NOTAS:

(1)Campo, S. del: Tendencias sociales en España, Vol. II,  Ed. Fundación BBV, Bilbao, 1993, p.67.

(2)Fusi, J.P.: “El boom económico español” en Cuadernos de Historia 16, num. 34, Madrid, 1985, p. 4.

(3)Miguel, A. de: Síntesis del  informe sociológico sobre la situación en España, Ed. Euroamérica, Madrid, 1973; López Pintor, R.: Los Españoles en los 70: una versión sociológica, Ed. Tecnos, Madrid, 1975, y “Opinión publica, valores y cultura política” en España a debate: La sociedad, vol. II, Ed. Tecnos, Madrid, 1991; Orizo: Los nuevos valores de los españoles, Ed. Fundación Santa Maria, Madrid, 1991; Campo, S. Del : Estado actual y perspectivas de la sociedad española, Ed. Fundación Independiente, Madrid, 1993; FOESSA, Fundación: Informe sociológico sobre la situación social en España, Ed. Euroamerica, Madrid, 1966. En 1981 se realizó en España la encuesta sobre los sistemas europeos de valores, promovida por el EVSSG, European Value System Study Group. De esta encuesta en España se publico ¿Qué pensamos los europeos? De Jean Stoetzel y España entre la apatía y el cambio social de Orizo, así como Juventud española 1984 y jóvenes españoles 89 de la editorial SM.

(4) “Los valores condicionados por el entorno socioeconómico y la posicion social, contribuyen de forma significativa a la configuración de las orientaciones de conducta de los sujetos” Veira Veira, J.L.: Los Valores sociales: ente el cambio y la continuidad, Ed. Universidad de la Coruña, La Coruña, 1997.

(5)Blau, Intercambio y poder en la vida social, Ed. Hora, Barcelona, 1983, p. 23.,

(6)Terminología creada por Inglehart para establecer dos categorías diferentes de valores sociales, basándose en la teoría de “Jerarquía de Necesidades” de Maslow en la que se enuncia que las necesidades humanas actúan como motivadores de acuerdo con una jerarquía determinada, de tal manera que una necesidad no aparece hasta que haya sido satisfecha la inmediatamente anterior en la escala jerárquica. Inglehart, R.: El cambio cultural en las sociedades industriales avanzadas, Ed. Siglo XXI, Madrid, 1991.

(7)Carr, R. et Fusi, J.P.: España de la Dictadura a la Democracia, Ed. Planeta, Barcelona, 1983, p.153.

(8).“Creemos que estas características de los españoles no son de ahora, sino que proceden de mas atrás y que hace ya tiempo que básicamente están instaladas entre nosotros. Por supuesto que esta y no otra, era la sociedad de la transición política de los años 70.” Orizo, F.A.:Los Nuevos Valores de los españoles. España en la encuesta europea de valores, Ed. Fundación Santa María, Madrid, 1991, p. 224.

(9)Barbancho, A.: Las migraciones interiores españolas (1961-1970), Ed. Instituto de Estudios Estadísticos, ,Madrid, 1970, p.35.

(10)Chueca Gotilla: Madrid una cuidad con vocación de capital, Ed. Pico Sacro, Santiago de Compostela, 1974, p 47.

(11)Anderson, C.: The political economy of modern Spain, University of Wisconsin, Melwakee, 1979, p. 200.

(12) “De 1964 a 1967 el consumo privado aumento desde los 600.000 millones de pesetas hasta los 743.000, con un tasa del crecimiento anual del 6% mientras que la esperada era 5,5%” Caprarella, M. Madrid durante el Franquismo. Crecimiento económico, políticas de imagen y cambio social, Ed. Consejo Económico y Social, Madrid, 1999, p. 93.

(13)Santos Julia, Ringrose, D., Segura, Cristina: Madrid, historia de una capital, Ed. Alianza, Madrid, 2000, p. 546.

(14)EIDA, Getafe. Lucha obrera bajo el franquismo, Ed. Union Sindical de Madrid de CCOO, Madrid, 1977, p.18.

(15)Domene, D. et al: Pozuelo de Alarcón. Introducción al estudio de la localidad, Ed. concejalía de Enseñanza del Pozuelo, Madrid, 1994.

(16)Perez Sánchez, G. “Una manera de hacer historia social. O la confirmación de un nuevo enfoque” en La Historia social en España. Actualidad y perspectivas, de Castillo, S. (coord.), Ed, Siglo XXI, Madrid, 1991, p. 429.

wb00850_.gif (324 bytes)

0071casa.jpg (5577 bytes)72l.jpg (4866 bytes)0071u.jpg (4691 bytes)0071r.jpg (5073 bytes)