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Suárez Pertierra advierte del daño de los fundamentalismos en la religión

Suárez Pertierra advierte del daño de los fundamentalismos en la religión

Publicado el 14/07/2016 a las 13:16 horas

El exministro de Defensa interviene en un curso sobre diálogo interreligioso

Javier Picos / Foto: Nacho Calonge

“El fundamentalismo es uno de los peligros de la sociedad actual, pero también de la propia religión”. Esta opinión correspondió al exministro de Defensa Gustavo Suárez Pertierra, que dictó una conferencia, con más sugerencias para la reflexión que certezas, en el curso Gobernanza mundial. Diálogo interreligioso y construcción de la paz, dirigido por Shahram Nahidi y Fernando Amérigo.

La autonomía religiosa, la libertad de conciencia, la consecución de la laicidad en la sociedad  y el diálogo interreligioso constituyen, en opinión de Suárez Pertierra, la forma “más potente” de combatir las actitudes más radicales. El también catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado de la UNED señalo que los fundamentalismos erosionan la imagen de la religión y puso de ejemplo cómo el Islam es “víctima” de los expansivos y violentos movimientos islamistas, “que emplean técnicas y métodos inéditos contra los que es muy difícil reaccionar”.

En un proceso global de “religionalización de la política y no de politización de la religión”, Suárez Pertierra afirmó que los fundamentalismos religiosos tratan de imponer su verdad a la política en una idea de “perversión utilitaria”; es decir, persiguen legitimar sus dogmas en los espacios públicos. Una excepción al papel que puede desempeñar la religión en la política es, de acuerdo con el exministro, cuando los representantes religiosos median en conflictos políticos como la “renovada” actitud del Vaticano intercediendo, por ejemplo, en el acercamiento en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

De todas formas, Suárez Pertierra manifestó que la religión, en general, “se repliega” en la vida pública y que su influencia está en decadencia desde el siglo XVIII en un fenómeno que se conoce como secularización. “El hecho religioso ha dejado de formar parte del núcleo duro de las sociedades avanzadas”, concluyó. 

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