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Nuestros mejores amigos también en la enfermedad

Santiago Pérez García, director del curso: El animal lo que hace es facilitar que el terapeuta sanitario y el educativo consigan los objetivos propuestos, gracias al vínculo que existen entre ambos”.

5 jul 2013 - 11:32 CET

 

El uso terapéutico de animales domésticos, fundamentalmente, canes y caballos, está adquiriendo cada vez más presencia en nuestra sociedad. Son muchas las personas que  ya disfrutan con la compañía de una mascota. Pero las posibilidades y capacidades de los animales van mucho más allá, como es sabido hace mucho tiempo, y muchos también,  los beneficios que pueden conseguir los seres humanos de esta fructífera relación, aplicada a personas con discapacidades físicas y mentales, ancianos  o  pacientes con algún tipo de riesgo de exclusión social.

Los resultados son ya  muy positivos, aunque el sector en España, adolece, por lo novedoso, de falta de  regulación y reglamentación. Falta un código ético para establecer las relaciones de trato y trabajo con los animales, lo que se puede y lo que no se debe hacer, respetando sus necesidades e identidad.  Falta, incluso, una normativa más actualizada en el sector del transporte público que contempla sólo muy parcialmente, algunos aspectos, relacionados principalmente, con los perros guía.

 Dos profesores de la Facultad de Enfermería, de la UCM, entusiastas de sus estudios y de las terapias con animales, Santiago Pérez García y Carlos Martín Trapero dirigen el cursoLos beneficios físicos, emocionales, sociales, comunicativos y cognitivos de las intervenciones asistidas con animalesen la presente edición de los  Cursos de Verano 2013; y en el que nuestras mascotas, adquieren una dimensión sanadora nueva que refuerza más aún la conveniencia de reconocer y garantizar sus necesidades. Una treintena de alumnos, están recibiendo de primera mano, con la presencia de terapeutas y perros en las aulas, los conocimientos para adentrarse en estas terapias, desde una perspectiva académica y seria. El grupo que integra el curso es muy variopinto: fisioterapeutas, enfermeras, estudiantes de Medicina, psicopedagogos y enseñantes sociales. Todos empeñados  en conseguir armas con las que combatir la enfermedad y la marginación social. Como mujeres que han sufrido abusos  y  malos tratos o presos en  rehabilitación, madres con niños con síndrome de Dawn que cuentan sus experiencias: “El ser humano tiene un vínculo muy importante con los animales, proyectamos mucho.  Sobretodo si nos gustan éstos. El animal lo que hace es facilitar que el terapeuta sanitario y el educativo consigan los objetivos propuestos, gracias al vínculo que existen entre ambos”; comenta Santiago Pérez García, al explicarnos las claves de esta relación. “Es un catalizador de emociones” que nos hace olvidarnos de nosotros mismos, para fijarnos en ellos. Mientras el profesor da este argumento, “Rumba”, un precioso ejemplar de labrador color marfil evoluciona por el centro de la clase, evidenciando su gran adiestramiento y despertando a un tiempo, la admiración y el respeto de todos.

Son nuestros mejores amigos, también en la enfermedad.

 

                          El director del curso, profesor Santiago Pérez García junto a "Rumba", uno de los canes

                          entrenados para prestar asistencia terapeútica que realizó una demostración en la sala.

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