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“No podemos permitirnos prescindir de la inversión en Ciencia”

Publicado el 22/07/2013 a las 18:24 horas

Miguel Mas Hesse, astrofísico del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA) y coordinador del programa Astromadrid

Miguel Mas Hesse es astrofísico del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA) y coordinador de AstroMadrid, un proyecto de la Comunidad de Madrid cuyo objetivo principal es aglutinar esfuerzos en torno a las capacidades, tanto científicas como industriales, de los equipos que trabajan en estas áreas.

 - ¿Seguimos haciéndonos las mismas preguntas o hemos avanzado en la obtención de respuestas?

La Ciencia evoluciona proporcionando respuestas a las preguntas, por lo menos a algunas de las preguntas, pero planteando a su vez otras nuevas. En estos momentos, hemos conseguido alcanzar una descripción del Universo físico, de sus orígenes hace casi 14.000 millones de años, de su evolución hasta la formación planetas, bastante completa y consistente. Si no hace muchos años nos preguntábamos por la existencia de otros sistemas planetarios, hoy conocemos ya más de 700, y el reto ahora es directamente encontrar planetas habitables similares a la Tierra. En el camino han surgido nuevas cuestiones, como, por ejemplo, el problema de la materia oscura, cuya presencia detectamos por su efecto gravitatorio, pero cuya naturaleza aún desconocemos. O la aceleración en la expansión del Universo, atribuida a una energía oscura cuyas propiedades también desconocemos.  Cerca del 95% del contenido de materia-energía del Universo parece estar en forma de materia o energía oscuras. Descifrar su naturaleza es uno de los mayores retos para la próxima generación, y ya estamos construyendo las herramientas que ayudarán a conseguirlo, como la misión Euclid de la Agencia Espacial Europea, también con participación española.     

- La astrofísica es una ciencia que lleva implícita una potente faceta tecnológica, ¿cuáles han sido los avances más destacados de las últimas décadas en instrumentación?

Hasta los años 80 del pasado siglo, el telescopio más grande era el de Monte Palomar, con un espejo de 5 m de diámetro. Como detectores se utilizaban todavía de manera habitual las placas fotográficas. En los últimos 30 años la revolución tecnológica ha sido espectacular: en la actualidad disponemos de varios observatorios con telescopios de 8 a 10 m de diámetro, como el Gran Telescopio CANARIAS (GTC), un telescopio español que es, hoy por hoy, el más grande de su tipo a nivel mundial. La mejora en los telescopios ha venido acompañada de una revolución en el campo de los detectores, especialmente de los CCD, que han permitido que hoy podamos llegar a observar las primeras estrellas y galaxias que se formaron en la historia del Universo, hace más de 13.000 millones de años. La evolución continúa: en 10 años comenzaremos a operar la nueva generación de telescopios con espejos de 30 a 40 m de diámetro, como el E-ELT europeo que está diseñando el Observatorio Austral Europeo (ESO) con participación española. Estos avances en telescopios terrestres se han visto complementados con la puesta en marcha de potentes telescopios espaciales que cubren los rangos del espectro electromagnético que son absorbidos por la atmósfera y no se detectan desde la superficie, como el infrarrojo, el ultravioleta o los rayos X y gamma. Por primera vez en la historia de la Humanidad tenemos una imagen completa del Universo, desde sus componentes más frías (que emiten en infrarrojos) hasta las regiones más calientes y violentas (gas a millones de grados que emite en rayos X y gamma).

- ¿Cómo puede la astrofísica ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas?

La astrofísica es una de las ciencias que llamamos “fundamentales”. En principio los descubrimientos astrofísicos no tienen una aplicación práctica inmediata, pero históricamente han sido el motor que ha impulsado el desarrollo de la Física hasta el nivel que tiene hoy en día. Las propiedades de la gravitación universal se definieron gracias a observaciones astronómicas. Esos principios son los que nos permiten hoy navegar por el Sistema Solar y disponer de una flota de satélites que nos proporcionan telecomunicaciones, imágenes meteorológicas, información GPS, etc. Observaciones de las lunas de Júpiter fueron básicas para determinar la velocidad de la luz y contribuyeron así al desarrollo de la teoría del electromagnetismo que está en la base de nuestra sociedad actual. Quién sabe si dentro de unas décadas no podremos aprovechar lo que aprendamos de la aún misteriosa energía oscura para beneficio de la sociedad. Además de contribuir a la ciencia básica, los retos que plantea la astrofísica han impulsado el desarrollo de numerosas tecnologías que hoy son de uso común, como son los detectores CCD que tienen nuestras cámaras y teléfonos móviles, o el sistema WiFi de transmisión inalámbrica de datos, por poner sólo 2 ejemplos. Pero en cualquier caso estas contribuciones no deben empañar la contribución a nuestro acervo cultural, el saber de dónde venimos, cómo se formó el Universo, cómo se crearon los átomos que componen nuestro cuerpo en el interior de las estrellas, qué nos depara el futuro... 

- ¿Puede comentarnos algo del programa AstroMadrid que Vd. dirige?

AstroMadrid es un programa financiado por la Consejería de Educación, Juventud y Deporte de la Comunidad de Madrid, que pretende fomentar y coordinar las actividades de desarrollo de instrumentación astronómica que realizan diversos grupos en nuestra comunidad. Uno de los problemas que afronta el sector es la dispersión geográfica y administrativa, con grupos relativamente pequeños en las distintas universidades, el CIEMAT, el INTA o el CSIC. AstroMadrid proporciona un marco común para poder actuar como un grupo único, combinando las capacidades de cada equipo y aprovechando las sinergias entre los distintos centros, contando además con la colaboración de las empresas que participan en estas actividades. Gracias a este programa, investigadores de AstroMadrid lideran en la actualidad el desarrollo de un instrumento para el GTC, Megara, y participan asimismo en el desarrollo de numerosos instrumentos tanto para observatorios de tierra como espaciales.

- ¿Puede contribuir la Ciencia a sacarnos de la crisis?

Por supuesto. En estos tiempos de crisis no debemos caer en el error de considerar que la inversión en desarrollo científico y tecnológico es un lujo que no podemos permitirnos. Es exactamente lo contrario: lo que no podemos permitirnos es prescindir de la inversión en Ciencia. Está demostrado que por cada euro que las administraciones públicas invierten en desarrollo tecnológico, se genera actividad económica por valor de 4 a 5 euros. Por lo tanto, es una inversión rentable en el corto plazo, ya que el Estado recupera la mayor parte de la inversión por medio de impuestos, y desde luego a medio-largo plazo. Si queremos avanzar como sociedad y salir de la crisis debemos reorientar nuestro modelo económico y promocionar el desarrollo de nuevas tecnologías. Sólo así iremos creando un tejido industrial de alto valor añadido que permita aumentar poco a poco nuestro nivel de vida. Nuestros socios europeos lo han entendido así, y han aumentado la financiación de estas actividades incluso en tiempos de crisis. Si nosotros no lo hacemos, y perseveramos en nuestra política de abandonar proyectos europeos en el marco de la ESA o de ESO, perderemos el tren del desarrollo y nos veremos abocados a convertirnos en un país que solo pueda ofrecer mano de obra barata y de baja cualificación.  

 

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