Publicado el 16/07/2013 a las 17:25 horas
Análisis del cine persa en los Cursos de Verano
El guionista iraní, Shadmenhr Rastin, autor de la película “As simple as that” (Así de fácil, 2008), premiada en diversos festivales internacionales, hizo un repaso de la historia del cine iraní desde sus inicios, resaltando la evolución hasta el momento actual a través de los cambios sociales, políticos y culturales del último siglo. Rastin, que participó en el curso “Cine iraní: propuesta narrativa para un diálogo universal”, se centró en el rol social y generacional de las mujeres de su país en el cine, destacando que hasta el estreno de su película, “nuestro cine no se había ocupado de la mujer media iraní, ama de casa, urbana y dedicada a su familia”.
Durante las décadas de los años 30 y 40, los argumentos del cine iraní se centraban en historias épicas en las que también destacaban los romances amorosos, los sucesos y los folletines periodísticos. Tras la II Guerra Mundial, los temas de los guiones fueron inspirándose en las películas extranjeras, especialmente norteamericanas pero también con influencias de otros países del entorno como India, Egipto e incluso Rusia. Los guionistas de esta época, hacían una historia general de la película y escribían los diálogos de las escenas principales. “Como resultado –apuntó Rastin- se hicieron unas películas repetitivas, con unos escenarios y situaciones que el público desconocía, sin personajes cercanos a los ciudadanos normales ni temas cotidianos”.
No fue hasta 1969, según Shadmenher Rastin, cuando el cine iraní experimentó una auténtica revolución, una “nueva ola” encabezada por la producción “La vaca”, de Dariush Mehrjui, que comenzó a mostrar al público otra clase de argumentos, “proyectando una crítica de los seres humanos ante la alienación del modernismo”, subrayó. Con la aparición de esta nueva corriente, los protagonistas de las películas se acercaban más al ciudadano medio iraní, aunque las gentes del campo seguían siendo “invisibles” para el cine. Durante los años 70 muchas de las películas iraníes hablaban de los problemas de la clase obrera y “admitían cierto nivel de crítica a pesar de que era un cine financiado por el Gobierno del Sha, y por lo tanto se trataba de una protesta bastante controlada”, matizó Rastin.
Según el cineasta iraní, con el triunfo de la revolución islámica de 1979, que provocó el exilio de la familia del sha Mohammad Reza Pahlevi y la llegada al poder del ayatolá Jomeini, los intelectuales y los cineastas comienzan a prestar más atención a los problemas de la sociedad, construyendo historias más reales, pero “no fue hasta los años 80 y 90 cuando empezamos a ver una mayor presencia de personajes femeninos en el cine, ya que hasta el momento estos personajes se limitaban a cantar en cabarets y a ejercer la prostitución”, señaló Rastin.
Durante los años de guerra entre Irán e Irak (1980-1988), los personajes femeninos se presentaban como mujeres trabajadoras, amas de casa que animaban a sus hijos a combatir, aunque tras el periodo bélico comenzaron a hacerse películas más contestatarias, con mayor cuidado para el tema artístico y centrando la mirada en los marginados de Teherán. De este periodo, Rastin destacó que “las mujeres en el cine sufrían la paradoja de la contradicción entre la tradición y el modernismo”.
El guionista apuntó los resultados de un estudio realizado en su país durante el año 2006, en el que se concluía que el 73 por ciento de las mujeres iraníes eran amas de casa dedicadas a sus familias y solo un tercio gozaba de independencia económica, como el principal acicate que le movió a escribir el guión de “Así de fácil”, la película que le dio a conocer en el panorama cinematográfico internacional. En la cinta, Tahareh, la protagonista, tiene unos 30 años, vive en un barrio medio de la capital, está casada, tiene dos hijos y lleva una vida aparentemente normal. “Desde el comienzo nos damos cuenta de que le pasa algo –apuntó Rastin-, está preocupada, pero no sabemos por qué, ya que no hay nadie enfermo en su familia, ni es traicionada por su marido ni tiene ningún problema fuera de lo normal. A través del relato nos vamos dando cuenta de su soledad, de que necesita que se la vea, necesita hablar y eso es un reflejo de lo que le pasa actualmente a la mujer en nuestra sociedad”, sentenció.