Relato que presenté a una revista de scifi con el tema: Alienígenas hostiles; el tratamiento del tema no es muy original pero intenté romper con mi estilo, o al menos adoptar otro.
Ilustradora: Sara Vidigal Gómez
¿Se lo pueden creer? Al final estoy haciendo caso a aquel loquero del sindicato...joder...si mi mujer me viese, no se lo creería...
Soy basurero, bueno... basurero espacial, aunque técnicamente nos llaman Unidad de Limpieza Autónoma Galáctica...no sabéis la cantidad de mierda que orbita allí fuera, que es donde estoy ahora, tenemos que ir recogiendo....(ejem)... básicamente se trata de arrastrar o desintegrar, es un trabajo monótono que no tiene que ver con lo que pensábamos que sería la carrera espacial allá en el lejano s.XX, toda esa paranoia con las posibilidades de encontrar especies inteligentes, yo que se...marcianos, alienígenas, tíos cabezones con una supertecnología que nos dejaría en pañales, pues no es así, esta jodidamente vacío, millones de Kilómetros de nada...joder! (se oyen sollozos)
No teníamos miedo de nada, nadie se acuerda ya del Apolo ni del Soyuz, ni siquiera de aquella perra a la que asesinaron...Laika?...bueno ahora llevamos perros en las naves, ¿sabéis?, quien hubiera dicho que la mejor cura contra el síndrome de Nowak (Lisa) serían los putos perros más aun que la compañía humana...
Fue aquel jodido día cuando...encontramos aquella...nave...no la destruimos sin más porqué detectamos signos de vida en su interior, un puntito rojo moviéndose en el lector térmico de la sonda Nos decidimos a entrar, Sammy iba el primero, siempre le gustaba abrir la marcha, olfateándolo todo, ¡ya se que va contra las jodidas normas! pero a quién le importan, lo máximo que esperábamos encontrarnos era a un perro abandonado...si...yo tampoco me lo creía...ves muchas cosas trabajando como basurero espacial, y allí estaba, macilento y escuchimizado por la falta de comida, y Sammy dándole la bienvenida al estilo Americano...no nos...no nos fijamos en los ronchones que tenía por todo el cuerpo, en las pequeñas bubas que le salpicaban aquí y allá, ni rastro de los demás ocupantes, nada, hay muchas cosas inexplicables aquí fuera, pero nunca ocurre nada ¿entendéis? Así que no nos preocupamos.
La nave...la nave era una vieja remolcadora Rhyno FG 87, una antigualla, lo mires por donde lo mires, según se iba alejando reparamos en unos bultitos que tapizaban todo el fuselaje, de forma redondeada, como enquistados, no teníamos ni idea de que era aquello, de un color...negruzco...o marrón violáceo, no parecía suciedad, realmente la primera impresión que me dio fue...no se...bueno... como una tarta de moras putrefactas espachurrada. Helen ya se había llevado al perro, de color canela y pelo largo, a la clínica que tenemos a bordo, es una mujer entrada en años, regordeta y con el cabello entrecano, llevaba trabajando conmigo unos 4 años más o menos, como parte de los Protocolos de Seguridad para el Trabajador nos asignaban a cada tripulación un asistente médico, y bueno...también le echaba un ojo a Sammy de vez en cuando, realmente no solíamos tener accidentes así que su labor se restringía a hacernos chequeos mensuales para controlar la anemia...inicios de osteoporosis o de atrofia muscular...también era una persona muy comprensiva así que mantenía a la tripulación en un sano nivel de estrés. Aquel día abrió la puerta del módulo como acostumbraba a hacer unos 20 minutos antes de la hora de la comida, no éramos muchos en la nave y era casi el único momento del día en que nos reuníamos el equipo entero, todavía no había llegado nadie más. Me pareció que Helen se debatía entre contarme algo o callárselo, yo nunca he sido un tipo muy hablador, pero se cómo hacer para que los demás lo hagan por mí...dejé que el silencio hiciera su trabajo mientras la miraba con gesto interrogante... - es el perro, no se...tiene algo, parecería embarazado si no fuera porque es un macho, el estómago le cuelga como una bolsa llena de canicas, y están las llagas...al principio creí que se trataría de un típico caso de desnutrición y de parásitos intestinales, el perro no para de comer aunque el resto del tiempo está aletargado...no es normal, y Sammy reacciona cada vez peor, les he tenido que separar, ahora cuando ve al otro le gruñe - no mencionamos el tema durante la comida y se quedó ahí.
Qué ilusos fuimos, ahora lo veo claro, el puto perro parecía un saco sin fondo, porque además no defecaba nada de lo que comía, y día tras día parecía más consumido, actuamos con lentitud, como cuando en las pesadillas te sientes paralizado y vas dando tumbos intentando huir de tu propio miedo que por más lento que vas nunca acaba de cogerte...era una situación... he oído a algunos buenos soldados hablar de ello en docus sobre la tercera Gran Hija de Puta - shock postraumático -
...no recuerdo gran cosa de la última semana en la nave...me siento como si alguien hubiera vivido mi vida durante ese tiempo...me veo en mi memoria hablando y haciendo toda la rutina con normalidad, ausente, y ahora os preguntaréis, ¿que shock???
El perro al final había muerto, le encontramos al lado del comedero... apestaba, supongo que es lo que tenía que hacer, apestar...era un hedor nauseabundo, me entraron arcadas, a Helen no, no parecía que hubiera muerto hacía una par de horas si no varios meses atrás, tenía las patas roídas y el vientre reventado del que se le salían las putas costillas, pero... dentro...no había nada, como si lo hubieran preparado para embalsamarlo, estaba vacío, jodidamente vacío...
...recuerdo que grité, creo que a Helen, porque se encontraba allí, al oír los gritos vino el resto de la tripulación, joder...yo estaba acojonado, intentando buscar una explicación...le pregunté a Helen...¿Qué puta enfermedad hace eso?...no supo contestarme...no volvimos a ver a Sammy.
En los siguientes días intentamos encontrar a Sammy, nos desgañitamos llamándole y ofreciéndole comida con el clásico - toma Sammy! - pero no ocurrió nada, todos estábamos de bajón, hechos una mierda... incluso a Helen cuando intentaba animarnos se le notaban los signos de la tensión acumulada...se puso enferma, se pasó limpiando durante días los restos pegajosos del perro del suelo metálico de la nave, hasta que quedó reluciente...a veces me daba incluso miedo...
...al cabo de unos días le salieron unos ronchones purpúreos en algunas zonas del cuerpo y empezó a comer a todas horas, incapaz de parar, todos pensamos que era por el estrés...se interrumpieron las revisiones...ya no comíamos juntos y oí que algunos murmuraban sobre haber visto algo...nadie decía nada en voz alta, pero nos sobresaltábamos cuando oíamos algún ruido o nos sorprendíamos entre nosotros al cruzarnos...algunos cuchicheaban que Sammy todavía andaba por aquí, que le habían visto, girando por un corredor, una forma agusanada y peluda, pardusca...nos estábamos volviendo locos.
Una noche oí gritos, y luego un gorgoteo...me temí lo peor...sabía lo que estaba pasando, estaba aceptando la pesadilla, me quedé paralizado toda la noche, la falsa noche de la nave, sudando mirando al puerta, asqueado de mi mismo y agradecido de que le estuviera pasando a otro, cuando tienes ese tipo de miedo....puro terror...venderíais hasta a vuestra madre...yo lo hubiera hecho.
Cuando por fin se encendieron las luces me desperté, me había quedado dormido y de repente recordé...me vestí deprisa y fui a las habitaciones del resto...encontré dos cadáveres, los otros dos miembros de la tripulación, con las mandíbulas dislocadas colgando inertes, el cuello mucho más grueso de lo normal, como si se hubieran intentado comerse un balón de rugby hasta morir...por pura intuición metí la mano, estaba muy húmedo...metí el brazo hasta el codo sin tropezarme con nada y luego al llegar al estómago un montón de uvas, pero más blandas, resbaladizas por los fluidos de los cuerpos descomponiéndose...la saqué, tenía dos huevas en la mano...
...me encontré a Helen en la cocina, con la tripa hinchada sobresaliendo de sus ropas a punto de estallar, comiendo y con la mirada perdida, con una sonrisa tonta en sus labios regordetes...me puse a sollozar y a golpear con los puños los armarios y los muebles por mi impotencia, sentí que me faltaba el aire y boqueé...joder iba a desmayarme, así que intenté tranquilizarme...me tranquilicé, necesitaba pensar analíticamente, registré las cámaras de seguridad que había instaladas a lo largo de toda la nave...
... ya estaba despierto, jodidamente alerta...observé impávido cómo la abyecta criatura salía por los conductos de ventilación y silenciosamente, mientras iba exudando un infecto légamo picaba a sus víctimas la noche anterior, dejándolas inmóviles, y como por la fuerza se iba introduciendo por sus bocas desencajadas, ahogándoles poco a poco con su ponzoñoso cuerpo, una babosa ciega cubierta de cerdas negras...contemplé horrorizado cómo se retorcía reptando por la cocina...ignorando a Helen...me entraron nauseas...
Faltaban todavía dos días para que llegásemos a nuestro destino, y yo iba a morir, me encerré la cabina de mando con el poco de comida que me atreví a sacar de la cocina, Helen estaba en el suelo, sonriendo, palpitando, abierta de piernas, me marché corriendo...he atrancado al puerta, pero no hay manera de hacer lo mismo con los conductos de ventilación...he presenciado por las cámaras cómo mis compañeros eran devorados por cientos de larvas grisáceas hambrientas que parecen viscosas bolsas de pus...estoy sudando, no voy a sobrevivir...estoy encerrado y ahora siento claustrofobia, ahora estoy totalmente solo, en el espacio vacío, frente a la nada, con esa cosa deseando saciarse con mis vísceras...tengo metidas en un frasco dos huevas del ser...¡no quiero morir!...joder ¡porqué a mi! mierda de dios de los cojones, no existes cabrón!! yo lo sé.
... estoy rodeado de negrura...y no veo la salida...sólo un frasquito...nada más.........
Informe 2.3 fecha 17/12/2035
Nave nº serie 078156 BM
Modelo Rhyno FG 87
Incidencias: encontrado durante la inspección del navío al no presentarse el oficial al mando, funcionario nº 564528 K 23 de nombre Sean Herbert, al que se vio salir de la misma hace tres días.








