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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Jueves, 23 de febrero de 2012

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Huida a Jerte (2010)


Los alumnos de sexto A de un conocido centro de Madrid desaparecen un buen dia del colegio. Veinte niñas y niños deciden iniciar un largo periplo en busca de un sueño. Educadores, madres y padres se alarman, y la policia y la guardia civil organizan una frenetica investigacion. Un Director General, el Ministro y hasta el Presidente del Gobierno se ven obligados a intervenir porque la escapada (o el secuestro, no se sabe todavia) ha tomado proporciones de drama nacional. Los medios de comunicación, encabezados por Canal Tele Fama, siguen y comentan la extraordinaria noticia. Pero los colegiales no aparecen. Ellos se han marcado un objetivo y, a pesar de algunas dudas y temores, van a alcanzar ese destino ideal. 

Huida a Jerte es una novela distinta y refrescante que cuenta el viaje iniciatico de unos niños deseosos de cambiar el mundo. Es una fabula sobre nuestra vida acelerada, una reflexion sobre las relaciones entre padres e hijos y, al mismo tiempo, una parodia de la prensa y la politica superficial. Huida a Jerte es un relato luminoso que explora el contraste entre la ciudad y el campo a traves de la mirada ingenua de un grupo de chiquillos originarios de varios paises perdidos en medio de la naturaleza.

Editada por WEI LAI FUTURO www.weilaifuturo.com 2010

 

Reseña en El Mundo

Corto de video realizado para presentar la novela Huida a Jerte

 

EXTRACTO DEL COMIENZO DE LA NOVELA

1. ¿Donde estan los niños?

 

Cientos de miles de coches se agolpan para entrar en Madrid. No hay que alarmarse, no es por ninguna razon extraordinaria, todos los dias es igual. En 2008, del total de cuatro millones y medio de vehiculos que refleja el anuario estadistico de la Comunidad de Madrid, 3.375.924 son turismos. Con tantos coches, las autovias que forman una tela de araña en torno a la capital estan colapsadas. El trafico es pesado. En algunos tramos, muy pesado. En otros, viscoso como la miel.

La noche ha sido fresca pero ya amenaza una jornada agobiante de calor que quita el aire, con el sol paseandose implacable por el arco del cielo desde que asoma por el corredor del Henares hasta que cae apaciblemente entre fulgores rosas y morados sobre la sierra de Guadarrama. Ahora, el azul es intenso y queda mucho tiempo de ajetreo hasta la estampida del atardecer. Los relojes marcan las ocho menos cinco, una mañana deslumbrante de finales del mes de mayo.

Tan temprano, muchos automovilistas no encienden la climatizacion todavia sino que viajan con las ventanillas abiertas esperando respirar un poco de aire fresco mañanero. A traves de las ventanas, en lugar de aire, entran nubes oscuras de camiones cargados con materiales de construccion, alientos quimicos de los autobuses, aromas intensos de gasoleo y otros humos mejor perfumados pero mas contaminantes de las berlinas que estan empantanadas en el mismo atasco. Dentro de una carroza reluciente, con las ventanillas hermeticamente selladas para que no escape un hilo del aire a 18 grados, una pareja emperifollada discute con frases discontinuas antes de mirar cada uno a un lado. Una furgoneta en estado terminal lleva las ventanas abiertas y la radio al maximo volumen para distraer a los albañiles que, tras haber madrugado con el sol, han viajado desde lejos. La radio comenta las medidas drasticas que el gobierno esta adoptando para controlar el trafico. Por supuesto, el gobierno ha prometido detener la contaminacion y reducir la emision de gases de efecto invernadero pero, al mismo tiempo, quiere que se vendan mas coches, por lo que ha aprobado un plan que estimula la compra de dos vehiculos por persona para incrementar el bienestar, segun ha manifestado.

La radio habla luego de los nuevos limites de velocidad. Con los pies encima del salpicadero, los obreros bromean sobre la ocurrencia en el atasco donde estan detenidos. Los albañiles enmudecen y agudizan el oido porque la radio comenta como se presentan los proximos partidos de futbol. Despues, salta la publicidad. Adelgace sin hacer regimen, tralara.

Entre las ocho y media y las nueve se montan unos embotellamientos fenomenales en los accesos a los colegios de la zona de Chamartin. Los coches se acumulan en los cruces, en los semaforos, en las grandes avenidas y en las calles estrechas. Hay automoviles por todas partes. De los garajes salen mas todavia. Unos quieren entrar al corazon y otros desean salir de Madrid, mientras que muchos de ellos solo pretenden desplazarse unas cuadras. La gente esta de mal humor, grita por la ventanilla, frena bruscamente y toca el claxon cuando un vehiculo ha pasado el semaforo en naranja, lo que no se debe hacer, pero tambien cuando el todoterreno de delante no se ha atrevido a pasar el semaforo en ambar aun habiendo espacio para ello.

En medio del bullicio, a los colegios se dirigen todos los chavales, de familias de ringorango o hijos de humildes empleados, los que van sobrados en sus lecciones y quienes sudan tinta de colores para pasar los examenes.

Cerca del estadio del Real Madrid se encamina a sus clases Ngue Nguema, un niño senegales que se encuentra un año viviendo en Madrid gracias a un programa de cooperacion con su colegio de Dakar. Mientras camina haciendo tintinear unas monedas en el bolsillo piensa en el plan que sus compañeros han trazado para hoy y se pregunta si seran capaces de llevarlo a cabo. “Estos españoles son unos miedicas”, se dice a si mismo. No sabe que el dia sera muy especial para ellos y el destino le tiene reservado un lugar destacado en la huida.

Tambien el hijo del Presidente del Gobierno acude a su colegio en el mismo barrio, a pesar de un ataque de asma primaveral que le tiene frito, acompañado de un guardaespaldas en el vehiculo oficial. A diferencia de Ngue, a quien no conoce ya que frecuenta otro colegio, este niño tendra un dia de lo mas normal y volvera a dormir al Palacio de la Moncloa lo que para el se ha convertido en aburrido. Sin saberlo, el hijo del gran mandatario tambien jugara un papel central en la aventura de Ngue y sus compañeros.

En el distrito de Chamartin se encuentra el Colegio del Buen Reparo, un centro concertado de muy buena reputacion donde Ngue esta siguiendo su curso. Desde la calle Serrano se accede por una via estrecha que siempre esta colapsada a esta hora de la mañana. El colegio es un edificio noble, de grandes ventanas y aire neoclasico, pintado en rojo ladrillo y gris, con un pequeño jardin delante al que se accede por una verja negra y detrás un gran patio que mira hacia el sur.

En la puerta del colegio los padres dejan a sus hijos deteniendo el coche lo minimo, unos segundos, con despedidas y besos apresurados pero llenos de cariño. Otros padres van pensando en los problemas de la oficina y dejan caer a los crios como paracaidistas que saltan de un avion. Hay grupos que llegan en transportes publicos y son pocos los que vienen andando de casa.

Entre todos, los alumnos del curso sexto A se muestran hoy mas taciturnos y pensativos que de costumbre. Ayer acordaron que hoy era el gran dia. En verdad, los mas atrevidos del grupo han tenido que animar a los demas y algunos mantienen sus dudas, pero todos estan de acuerdo en que hay que actuar.

Género al que pertenece la obra: Narrativa

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