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De la alquimia del siglo XVI a la química moderna

30 de Enero de 2024 a las 12:14 h

Generalmente se considera que la química moderna, tal y como la conocemos, comenzó en la segunda mitad del siglo XVIII con los trabajos de Lavoisier. Sin embargo, la historia de la química está estrechamente ligada a todas las épocas de la humanidad, desde la cocción de la arcilla en el Neolítico hasta la elaboración de metales y minerales. Algunas de estas prácticas condujeron, ya en la Antigüedad, a la aparición de la alquimia, ciencia y filosofía a la vez, que desempeñaría un papel fundamental en la historia de la química.

Este mes, le invitamos a descubrir el papel desempeñado por la alquimia en las prácticas médicas del siglo XVI a través de dos obras conservadas en la Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla de la UCM La Grand Chirurgie de Paracelso, traducida y publicada en 1589 por Claude Dariot, y Chymisticum Artificium Naturæ de Gérard Dorn, en su primera edición de 1568.

 

Paracelso (1493-1541)

Médico cirujano, filósofo, teólogo y alquimista, Paracelso, cuyo verdadero nombre era Philippus Aureolus Theophrastus Bombast von Hohenheim, nació en 1493 en Einsiedeln, Suiza. Su padre, médico, le enseñó latín, medicina y alquimia. Tras una carrera universitaria de la que apenas quedan vestigios, se alistó en 1517 como cirujano militar y emprendió un gran viaje por Europa para completar su formación mediante encuentros y prácticas. Tras una estancia en Salzburgo, donde sus escritos teológicos provocaron un escándalo, en 1527 fue llamado a ocupar una cátedra en la Universidad de Basilea, ciudad que atraía a grandes humanistas. Allí desarrolló sus teorías científicas. Pero la polémica suscitada por sus posiciones contrarias a las doctrinas dominantes le obligó a abandonar la ciudad. Comenzó entonces una vida errante, durante la cual escribió los tratados fundamentales en los que expuso sus teorías médicas, alquímicas y teológicas.

 

La alquimia de Paracelso

La doctrina de Paracelso se oponía al sistema basado en la "teoría de los humores" de Galeno, dominante en la Europa de la época. A los cuatro elementos establecidos por Aristóteles como constituyentes del universo (Agua, Aire, Fuego, Tierra), Paracelso añadió los tres principios alquímicos del Mercurio, el Azufre y la Sal: según él, estos tres principios constituyen los seres, los cuerpos y los metales. Creía que era posible, mediante operaciones alquímicas, descomponer cualquier sustancia en estos tres principios: sería la desproporción de uno de ellos lo que provocaría la enfermedad. Al describir todas las transformaciones de los cuerpos como procesos alquímicos, Paracelso allanó el camino para el análisis químico de la materia.

 

La Biblioteca Histórica de la UCM conserva un ejemplar [BH MED 1785] de La Grand Chirurgie de Paracelso, traducido al francés, anotado y publicado por el médico Claude Dariot en Lyon en 1589. El texto original alemán se publicó en 1536 con el título Grosse Wundarznei, y tuvo varias ediciones en Francia a partir de 1568. El ejemplar [BH MED 1784] está en formato 4°. La portada lleva la marca del impresor Antoine de Harsy, un cangrejo coronado por una polilla con el lema Matura ("date prisa"): era la marca del impresor Jean Frellon, su cuñado, de cuyo negocio se hizo cargo tras su muerte. En la portada hay una anotación manuscrita de propiedad sin identificar  y un sello de la " Biblioteca R. Colegio de S. Carlos" una de las instituciones antecesoras de la  Universidad Complutense de Madrid.

 

La Grande Chirurgie es el texto más importante publicado en vida de Paracelso. En su prefacio, se distancia de las doctrinas de los "antiguos" para "identificar las fuente y los principios de la verdadera medicina". El ensayo consta de dos partes, cada una dividida en tres tratados. Va acompañado de observaciones y desarrollos del traductor Claude Dariot, a veces en los márgenes, a veces en el propio cuerpo del texto.

La primera parte, "De la cognoissance & guerison des Playes" (De la cognición y curación de las heridas), comienza con un tratado sobre los diferentes tipos de heridas que existen y las enfermedades que pueden provocar si no se tratan. El segundo tratado enumera las recetas de los medicamentos prescritos por Paracelso. En él, teoriza sobre la existencia de un "poder activo" contenido en cada medicamento (¿intuición del principio activo?), y sobre el hecho de que su eficacia depende totalmente de cómo se prepare.

 

Por último, el tercer tratado aborda las mordeduras de animales, las quemaduras y las fracturas. Para tratar estas últimas, Paracelso recomendaba el uso de un sistema de anillos de hierro, que Dariot desarrolló y analizó.

 

La segunda parte del libro trata de las úlceras. Es aquí donde el autor desarrolla su concepción del mundo y de la medicina, basada en la "teoría de las firmas". El pensamiento de Paracelso se basa en su creencia en la correspondencia entre macrocosmos y microcosmos: el ser humano es un microcosmos que reproduce, en pequeño, el macrocosmos que es el universo. Desde el punto de vista médico, esta doctrina se traduce en la "teoría de las signaturas", que trata de encontrar correspondencias formales entre las sustancias medicinales y las enfermedades a tratar. Los métodos de tratamiento expuestos en estas páginas por Paracelso se basan en esta teoría y en sus conceptos alquímicos: se afirma el papel de los tres principios de la Sal, el Mercurio y el Azufre. Esta sección contiene numerosas notas de Claude Dariot, que explica la doctrina de Paracelso.

 

La obra es, por tanto, muy representativa de Paracelso como médico: un cirujano que valoraba el aprendizaje a través de la práctica y cuya doctrina médica, a diferencia de la de sus predecesores, era inseparable de la alquimia. Aunque su doctrina no logró imponerse a largo plazo, ejerció una gran influencia en el desarrollo de la medicina y la química durante el Renacimiento. El sistema médico que desarrolló, que consistía en explicar todos los actos vitales mediante operaciones alquímicas, llegó a conocerse como iatroquímica y preparó el camino para la farmacopea y la química moderna.

Gérard Dorn (1530-1584)

Nacido en Malinas (Bélgica) hacia 1530, Gérard Dorn fue uno de los principales promotores de la obra de Paracelso. Tradujo, comentó y publicó sus obras en latín para hacerlas accesibles al público europeo. También escribió tratados que sintetizaban la doctrina del médico suizo, al tiempo que la enriquecían con nuevos desarrollos: mientras que Paracelso se limitaba a la alquimia operativa y médica, Dorn la llevó hasta lo que él llamaba una "filosofía especulativa". En su opinión, los medicamentos debían combinarse con exigencias espirituales, encaminadas a la perfección moral, para curar a los seres humanos y permitirles alcanzar la "salvación".

 

La Biblioteca Histórica de la UCM conserva varias obras de  Gérard Dorn

Los lectores observarán que Dorn utiliza en su libro el término "química" para referirse a las prácticas que Paracelso denominaba "alquimia": de hecho, ambos términos eran intercambiables en la época. Fue durante el siglo XVII cuando la alquimia fue adquiriendo una connotación peyorativa, vinculada a la transmutación de los metales con el fin de obtener la piedra filosofal, mientras que el nombre de química fue adquiriendo el significado que tiene hoy en día.

 

Bibliografia:

De La Croix, Arnaud. Alchimie. Histoire et actualité. Waterloo : Editions Jourdan, 2022.

Hutin, Serge. L'Alchimie. Paris: Presses Universitaires de France, 2011. Disponible en ligne [consulté le 27 juillet 2023]

Lécaille, Claude. L'Aventure de la chimie jusqu'à Lavoisier. Paris: Vuibert Adapt., 2004.

Quéruel, Alain. L'Alchimie. Paris: Eyrolles, 2013.

 

 

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